1. LNE (11). Ungüento de colibrí


    Fecha: 12/08/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: Schizoid, Fuente: TodoRelatos

    ... mapa del fin del mundo donde Zaragoza ardía con el logotipo de la AMPA flotando sobre las llamas.
    
    —¿Qué es esto? —preguntó Pilar, tragando saliva.
    
    —Es mi obra magna. La llamo “Liber Fabulorum Inversum”. Si lo lees hacia delante, narra la historia de la creación. Si lo lees hacia atrás, aparece un tipo llamado Nüldrak que te pide un alma a cambio de servicio técnico eterno. Si lees solo las letras impares, es una receta para hacer torrijas.
    
    —¿Qué alma?
    
    —Una del grupo de WhatsApp del comedor. Las más baratas.
    
    Fue entonces cuando Malgorzata entró con su incienso reglamentario y vio la escena.
    
    —¿Es eso… gótica visigótica? —preguntó, agachándose para ver mejor.
    
    —Y una letra capital que también funciona como sudoku —dijo Eduardo, orgulloso—. Lo hice para ejercitar la paciencia eterna.
    
    Desde ese día, el Beato está guardado bajo llave en la sala de calderas del monasterio, junto a una caja de bolas chinas y el cilicio que nadie dice saber usar.
    
    Al dorso de la última página hay una advertencia escrita en tinta fosforescente:
    
    “No leer en días de luna llena ni bajo el efecto de infusiones depurativas. El que tenga oídos, que escuche… pero en voz baja”
    
    ***
    
    El silencio del monasterio era tan pastoso como una cuajada, tanto que podría cortarse con un cuchillo de tofu. Las hojas susurraban plegarias que nadie había escrito, y las monjes se deslizaban por los pasillos como si levitaran sobre una nube de incienso y desapego.
    
    Cristina, sin embargo, ...
    ... estaba atrapada en un infierno muy poco espiritual.
    
    —Llevo cuatro días sin ir al baño —le había susurrado a César durante la meditación de la hora nona, o como la llamaba Lluvia, el realineamiento místico—. Cuatro. ¿Sabes lo que eso hace en el alma de una mujer?
    
    César había girado la cabeza con solemnidad fingida.
    
    —Tu energía está… comprimida. Has bloqueado tu punto kundalini.
    
    Cristina, con los ojos cerrados, había apretado los puños.
    
    —¿Tienes idea del nivel de presión que manejo ahora mismo? Si me agacho, es posible que escuchemos la trompeta del apocalipsis.
    
    —¿Quieres que te ayude?
    
    Ella le había mirado como si acabara de ofrecerle un ritual satánico con crema de cacao y avellanas.
    
    —¿Qué?
    
    —No sexual. O sea, un poco. Pero más espiritual. Soy un experto en desbloqueo energético. Fui doula intersexual en un retiro nudista en Formentera. Ayudé a un alemán a parir su ego en una bañera de sal rosa.
    
    Cristina había pestañeado.
    
    —¿Eso es alguna clase de retorcida metáfora?
    
    -Desgraciadamente, no.
    
    ***
    
    Más tarde, en la celda de Cristina, decorada con una única flor marchita y un cartel que decía “Vacía tu ser”, ella se había colocado a cuatro patas sobre el jergón mientras se preguntaba si el estreñimiento podía provocar alucinaciones.
    
    César apareció con una sonrisa inquietantemente serena y un frasquito de aceite que olía a romero y sospecha.
    
    —¿Qué es eso?
    
    —Ungüento místico del colibrí. Lo compré en Menorca el verano pasado. Tiene ...
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