1. Mi primera vez


    Fecha: 13/08/2026, Categorías: Gays Autor: LorienWhisper, Fuente: TodoRelatos

    ... masturbarme lento, con movimientos suaves y constantes.
    
    Yo jadeaba sin control.
    
    —Ahh… mmmh… por favor…
    
    Mis caderas se movían sin querer.
    
    Mi cuerpo pedía más.
    
    —Estás temblando —me susurró, besándome el cuello—. Pero lo estás haciendo perfecto.
    
    —Nunca… nunca lo había… así… —balbuceé.
    
    —Lo sé.
    
    Y eso me gusta aún más.
    
    Bajó la cabeza, besó mi pecho, mordió leve un pezón, me hizo gemir fuerte.
    
    —¡Ah… joder…!
    
    Yo ya no era dueño de mí.
    
    Todo era calor, agua, piel, manos, su voz…
    
    y ese placer nuevo que me recorría entero, que me abría, que me desbordaba.
    
    Me acarició los testículos con los dedos.
    
    Los rodeó lento, con cuidado.
    
    —¿Así? —me dijo.
    
    —S-sí… me gusta… ahh…
    
    Me besó otra vez.
    
    Fuerte.
    
    Mojado.
    
    Me metió la lengua, como si ya supiera cada rincón de mi boca.
    
    Y entonces me dijo, con la voz baja, jadeante:
    
    —¿Quieres hacerlo tú? ¿Quieres tocarme también?
    
    Yo lo miré.
    
    Tragué saliva.
    
    Mi mano bajó, temblorosa, hasta rozar su vello púbico.
    
    Y toqué.
    
    Su pene estaba grueso, caliente, completamente erecto.
    
    Lo tomé torpemente.
    
    Moví los dedos sin saber qué hacía.
    
    Y Simón jadeó.
    
    —Mmh… sí… así… despacio.
    
    Yo respiraba agitado.
    
    Mi rostro ardía.
    
    Pero no paré.
    
    Nos tocábamos mutuamente, de pie, bajo el agua.
    
    Los dos temblando.
    
    Gimiendo.
    
    Rendidos.
    
    —Bruno… —murmuró él, con los labios en mi cuello—. Me encanta cómo reaccionas.
    
    Todo tú. Eres tan… puro.
    
    Yo cerré los ojos.
    
    Y por ...
    ... primera vez, me sentí completamente entregado.
    
    Su cuerpo contra el mío.
    
    Su mano en mi pene.
    
    Mi mano en el suyo.
    
    Y las bocas… encontrándose una y otra vez como si nos hubiéramos estado esperando toda la vida.
    
    Simón gemía bajito, con ese sonido grave que me volvía loco.
    
    —Mmmhh… así, Bruno… así…
    
    Su respiración era caliente, húmeda, pegada a mi cuello.
    
    Su voz se me clavaba entre las piernas.
    
    Yo jadeaba sin pudor.
    
    —Ahh… ah… no aguanto… Simón…
    
    Mi mano seguía aferrada a su miembro, grande, grueso, duro en mi palma mojada.
    
    Mis dedos se resbalaban, torpes, pero él no me corregía.
    
    Solo gemía.
    
    —Sí… sí, sigue…
    
    Y su mano…
    
    su maldita mano perfecta…
    
    subía y bajaba por mi pene con una maestría que me quebraba entero.
    
    No me hablaba.
    
    No me presionaba.
    
    Solo me leía el cuerpo.
    
    —Ahh… me… me vengo… —le dije, con la voz temblando.
    
    —Shh… déjalo salir. No te detengas. Quiero verte.
    
    Y lo hice.
    
    Mi espalda se arqueó.
    
    Mi cabeza se echó hacia atrás.
    
    El agua me caía en la cara, pero no lo sentía.
    
    Solo sentía su mano…
    
    su piel…
    
    su mirada.
    
    —¡Aahhh… Simón! —gemí, casi grité.
    
    El orgasmo me sacudió como una descarga.
    
    Me corrí entre sus dedos, caliente, rápido, con fuerza.
    
    Mis piernas se doblaron y él me sostuvo.
    
    Sentí mi semen mezclarse con el agua, corriendo por su mano, pegándose entre nuestros cuerpos.
    
    Gemí con fuerza, sin poder parar.
    
    —Ahh… ahhh…
    
    —Mírame —me dijo.
    
    Abrí los ojos.
    
    Y ahí ...
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