1. Mi primera vez


    Fecha: 13/08/2026, Categorías: Gays Autor: LorienWhisper, Fuente: TodoRelatos

    ... piel me envolvía.
    
    Entonces alzó la mano, y sin prisa, tomó una de las mías.
    
    —¿Puedo?
    
    No hablé. Solo asentí.
    
    Me retiró una mano.
    
    Después la otra.
    
    Y quedé así.
    
    Expuesto.
    
    Totalmente.
    
    El agua seguía cayendo.
    
    Yo no me movía.
    
    Sentía cómo me latía el pecho… y también ahí abajo.
    
    Él bajó la mirada, con respeto, con deseo, con esa calma suya tan desesperante.
    
    Mi pene colgaba semi-erecto, un poco retraído por el nervio, pero vibrando con cada segundo.
    
    Mi vello apenas crecido, húmedo.
    
    Los testículos tensos, recogidos.
    
    Nada espectacular.
    
    Solo mi cuerpo. Tal cual era.
    
    Y él lo miraba… como si fuera lo más natural del mundo.
    
    —Hermoso —susurró.
    
    Y entonces yo cerré los ojos.
    
    Porque no podía con la mezcla de vergüenza… y felicidad.
    
    Sentía cada gota que me bajaba por el pecho, por los muslos, por el centro.
    
    Sentía su mirada como si me tocara sin hacerlo.
    
    Sentía el aire en los oídos como si todo estuviera en pausa.
    
    Y entonces, lo sentí.
    
    Sus manos.
    
    Calientes, firmes, deslizándose por mis caderas.
    
    Me sujetó con una ternura que me desarmó.
    
    Acercó su cuerpo al mío, suave, despacio, hasta que sentí su piel mojada contra la mía.
    
    Me hizo abrir los ojos.
    
    Lo tenía a centímetros.
    
    Su pecho rozando el mío.
    
    Su miembro, semiendurecido, apenas tocándome el muslo.
    
    Sus ojos clavados en los míos.
    
    —Tranquilo —me dijo, en voz baja—. Solo quiero besarte.
    
    Yo no respondí.
    
    No podía.
    
    Solo asentí con un ...
    ... leve movimiento de la cabeza.
    
    Y fue todo lo que él necesitó.
    
    Me besó.
    
    No fue suave.
    
    Fue directo, cálido, húmedo.
    
    Sentí su lengua buscar la mía.
    
    Su boca abrirme.
    
    Su aliento mezclado con el vapor de la regadera.
    
    Y yo… yo me dejé hacer.
    
    Mi cuerpo se apretó contra el suyo.
    
    Mis manos temblorosas se apoyaron en sus hombros.
    
    Mi corazón latía como si se me fuera a salir.
    
    Simón soltó un pequeño gemido grave contra mi boca.
    
    —Mmmhh…
    
    Ese sonido me estremeció.
    
    Su mano subió por mi espalda.
    
    Me acarició lento.
    
    Después bajó por mi cintura, pasando por un costado, hasta apoyarse en mi trasero.
    
    Lo apretó apenas, sin apuro.
    
    Solté un jadeo ahogado.
    
    —Ahh…
    
    —¿Está bien? —me preguntó, rozando sus labios con los míos.
    
    —Sí… —murmuré, con la voz ronca, baja, rendida—. Haz lo que quieras.
    
    Sonrió.
    
    Me besó otra vez.
    
    Más profundo.
    
    Me mordió el labio inferior.
    
    Me hizo gemir entre dientes.
    
    —Mmh…
    
    Entonces bajó una mano por mi vientre.
    
    Hasta el centro.
    
    Rozó mi pubis.
    
    Pasó los dedos por mi vello húmedo.
    
    Y tocó mi miembro, ya erecto, palpitante, tenso de tanto deseo contenido.
    
    —Estás hermoso así —me dijo al oído—. Todo esto es tuyo. No tienes que esconderlo más.
    
    Acarició mi pene con ternura.
    
    Lo tomó con la palma abierta.
    
    Su mano cálida contrastaba con el agua fría.
    
    Yo gemí, cerrando los ojos.
    
    —Ahh… ah, dios…
    
    Me sujeté a su cuello.
    
    Sentía que se me doblaban las rodillas.
    
    Simón comenzó a ...