1. Mi primera vez


    Fecha: 13/08/2026, Categorías: Gays Autor: LorienWhisper, Fuente: TodoRelatos

    ... mientras el resto comenzaba a irse.
    
    —Mira, te lo voy a decir directo: estás muy por debajo del nivel esperado. Lo he notado desde el principio, pero quise esperar.
    
    Tienes buena actitud, pero si no mejoras pronto… no vas a poder seguir en esta clase. Y vas a tener que cambiar de materia.
    
    Me quedé helado.
    
    —¿Me… van a sacar?
    
    —Si no mejoras. No es personal, ¿vale? Pero esto es evaluación continua. Tú decides si te pones las pilas. Tienes dos semanas.
    
    Asentí, sintiéndome un poco idiota.
    
    —Sí, profe. Gracias por avisarme.
    
    Me fui medio cabizbajo hacia los vestidores, sintiendo que el agua aún me pesaba en la espalda aunque ya estuviera seco.
    
    Y cuando salí de cambiarme, Simón me estaba esperando apoyado en la pared, comiéndose una barrita de avena.
    
    —¿Todo bien?
    
    —Sí. O sea… no. O sea… me va a sacar de la clase.
    
    Simón arqueó una ceja.
    
    —¿Qué?
    
    —Que el profe me dio dos semanas para mejorar o me manda a otra materia. Que no doy una, básicamente.
    
    Simón se quedó mirándome un segundo. Luego se encogió de hombros.
    
    —Pues ensayamos.
    
    —¿Qué?
    
    —Yo te enseño. Nos quedamos después de la práctica, cuando todos se van. Media hora. Lo básico.
    
    No tienes que ser Michael Phelps, solo que no te expulsen.
    
    Me le quedé viendo.
    
    —¿En serio?
    
    —Claro. ¿Qué, no confías en tu coach personal?
    
    —¿Coach personal?
    
    —Nivel uno de natación para aspirantes a naufrago —dijo, dándome una palmadita en la espalda—. Mañana empezamos.
    
    Y se fue caminando ...
    ... delante de mí, dándole la última mordida a su barrita.
    
    Yo lo seguí, entre agradecido, nervioso y con la sensación absurda de que eso que se venía… iba a cambiarlo todo.
    
    La clase grupal terminó como siempre:
    
    ruido, risas, zambullidas torpes y el silbato del profesor marcando el fin.
    
    Simón me guiñó un ojo desde el carril de al lado.
    
    Yo entendí la señal.
    
    Esperamos a que todos se salieran del agua.
    
    Uno a uno, fueron desapareciendo entre toallas, lockers y pasos mojados.
    
    La alberca fue quedando vacía.
    
    Sola.
    
    Silenciosa.
    
    Solo quedábamos él y yo.
    
    —¿Listo? —preguntó desde la orilla, estirando el cuello como si se preparara para una competencia.
    
    Yo asentí, tragando saliva.
    
    Ya no había ese bullicio que me distraía.
    
    Solo agua y mi respiración.
    
    —Vamos a empezar con lo básico. Flotación, patada y respiración coordinada —dijo, entrando al agua con la facilidad con la que alguien se mete a su propio cuarto.
    
    Yo lo seguí, bajando por la escalerilla como abuelita.
    
    El agua se sentía más fría sin gente.
    
    O quizá era que yo estaba más tenso.
    
    —Afloja el cuerpo —me dijo acercándose—. Si te pones rígido, te vas a hundir.
    
    Relájate. Respira.
    
    Puso una mano en mi espalda baja.
    
    La otra en mi abdomen.
    
    Me sujetó.
    
    —Inhala.
    
    —Ajá.
    
    —Exhala lento.
    
    —Ya.
    
    —Ahora suelta el cuerpo.
    
    —¿Todo?
    
    —Todo.
    
    Cerré los ojos. Solté.
    
    Y entonces sentí su mano más firme, sujetándome por debajo de la cadera para ayudarme a flotar.
    
    Su brazo ...
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