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Mi primera vez
Fecha: 13/08/2026, Categorías: Gays Autor: LorienWhisper, Fuente: TodoRelatos
... pasó por debajo de mí. Mi pecho rozó el suyo por un instante. Mi cara quedó a unos centímetros de la suya. Abrí los ojos. Lo tenía ahí. Muy cerca. Su respiración en mi mejilla. El calor de su cuerpo, incluso dentro del agua. —No te pongas tieso, Bruno —dijo sonriendo. Demasiado tarde, pensé. Me forcé a relajarme. O al menos a fingirlo. —Bien. Ahora patalea lento. Y mantén la cabeza alineada con el cuerpo. Mientras hablaba, su mano descendió un poco más, hasta la parte trasera de mi muslo. La otra seguía cerca de mi abdomen, casi tocando el borde de la trusa. Sus dedos corregían, guiaban, pero yo… yo ya no podía concentrarme. —¿Así? —pregunté con voz seca. —Casi. Mira, haz esto —dijo, y colocó su pierna rozando la mía, guiando el movimiento con la rodilla. Y ese roce, esa simple fricción de piel con piel debajo del agua, me sacó del cuerpo. Como si me derritiera. —Estás muy tenso —repitió en voz baja, con una sonrisa leve. No sé si fue casualidad o provocación, pero mientras me hablaba, uno de sus dedos resbaló por el borde de mi cintura. No fue descarado. No fue directo. Fue justo en ese límite. Ese que te hace dudar si pasó o si lo imaginaste. —Tómate el borde de la alberca —dijo de pronto. Me giré, obedecí. Me sujeté. Él quedó detrás de mí. —Ahora patea sin mover la parte de arriba. Firme. Solo piernas. Yo te sostengo. Y sí, me sostuvo. Una mano en mi abdomen. La otra en mi ...
... cadera. Su cuerpo… muy cerca del mío. Sentí su pecho contra mi espalda. Su aliento cerca del cuello. Y entonces, sin querer, mi trasero rozó algo que no supe si era una pierna o… mejor no pensé en eso. Simón no dijo nada. Yo tampoco. Hubo un segundo. Largo. En el que ni él se movió ni yo respiré. —Vas mejor —dijo por fin, separándose con un movimiento sutil. Me giré para verlo. Estaba serio. Pero tranquilo. Como si nada hubiera pasado. —¿De verdad? —pregunté. —Sí. Aunque si sigues bloqueado, voy a tener que darte unas clases extra de relajación. —¿Eso está incluido? —le dije, intentando sonar gracioso. Él se rio. Y negó con la cabeza. —No, Bruno. Eso te lo cobro aparte. Simón se quitó el gorro y se pasó la mano por el cabello empapado. —Ya es suficiente por hoy, novato. Te dejo aquí, pero no te ahogues mientras practicas. —Va… gracias —le respondí, todavía con la respiración agitada. —Mañana más —me dijo, sonriendo antes de girarse hacia los vestidores—. Yo me voy a las duchas. No tardo. Lo vi alejarse. Iba caminando con esa seguridad suya que me desconcertaba. Su espalda ancha se estrechaba en la cintura y bajaba hacia unas caderas que parecían hechas para presumirlas en traje de baño. Y el trasero… juro que ya lo había notado antes, pero ese día me costó apartar la vista. Era como si lo supiera. Como si caminara así a propósito. Me quedé solo unos minutos más, chapoteando con torpeza. Más por ...