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Descubrí los secretos de mi madre en las vacaciones
Fecha: 14/08/2026, Categorías: Incesto Sexo con Maduras Zoofilia Autor: lordlunatico, Fuente: SexoSinTabues30
... sexo con ella. Luego regresé con mi padre. Hasta que un día, estaba regresando a casa cuando me llamó mi madre. «Hijo, ven a esta dirección,» me dijo. Sorprendido, le pregunté si estaba en la ciudad. «Solo ve a esa dirección. Aquí te espero,» me respondió. Dejé mis cosas y salí de camino a donde mi madre me había dicho. Cuando llegué, era una casa pequeña. Toqué el timbre y salió mi madre. Me abrazó en cuanto me vio. «Hice lo que me pediste, amor,» me dijo. «Vendí la casa del pueblo y me alcanzó para pagar esta casa. Aunque aún me falta hacer unos pagos, pero eso es lo de menos.» Entramos a la casa y vi que también estaban los perros. «No te encela que estén conmigo, ¿verdad, amor?» me preguntó. Le dije que no, que podría tener sexo con ellos sin problema, siempre y cuando yo fuera su único hombre. No habría problema. Ella se rio y dijo: «Vale, es justo el trato.» Ese día me quedé con ella. Era ya de noche y estábamos en su cama. La habitación estaba iluminada por una luz suave y cálida, creando un ambiente íntimo y sensual. Ella, con su cabello suelto y sus ojos llenos de deseo, comenzó a hacerme sexo oral. Yo estaba recostado en la cama, disfrutando de cada movimiento de su lengua y sus labios, que trabajaban en perfecta sincronía para llevarme al éxtasis. En eso, vi como Max, el pastor alemán, se metía a la habitación. Sus ojos brillaban con curiosidad y excitación mientras se acercaba a mi madre. Comenzó a olfatear su trasero, y ella empezó a gemir ...
... suavemente. «Ya me está lamiendo,» me dijo mi madre, su voz llena de placer. Max, con su lengua áspera, recorría el trasero de mi madre, haciendo que ella se estremeciera de deseo. En eso, vi como Max intentó montarla, pero no lograba su cometido. «Déjame ayudarte,» le dijo mi madre, su voz llena de lujuria. Vi como pasó su brazo por debajo y lo guió a su entrada. Con un poco de esfuerzo, Max finalmente logró penetrarla. En cuanto la penetró, el perro comenzó a moverse como loco, sus embestidas rápidas y frenéticas. Mi madre gemía de placer, pero continuaba chupando mi pene, su boca trabajando con una habilidad que me llevaba cada vez más cerca del orgasmo. La escena era intensa y erótica. Mi madre, con su boca trabajando en mi pene, y Max, moviéndose frenéticamente detrás de ella, hacían que el placer fuera aún más intenso. Podía sentir cómo su boca me llevaba cada vez más cerca del orgasmo, mientras los gemidos de mi madre y los movimientos de Max aumentaban la excitación. El sonido de nuestros cuerpos, el olor a sexo y el calor de la habitación me envolvían en una nube de deseo. Finalmente, no pude aguantar más. Con un grito de placer, liberé mi carga en la boca de mi madre. Ella tragó todo, sin dejar de mover su cabeza, asegurándose de que no perdiera ni una gota. Max, en su propio éxtasis, continuó moviéndose hasta que finalmente se detuvo, jadeando y exhausto quedando pegado a mi madre Nos quedamos así, nuestros cuerpos sudorosos y satisfechos esperando que Max ...