1. Me cogí a la anciana que pedía dinero


    Fecha: 15/08/2026, Categorías: Dominación / BDSM Hetero Sexo con Maduras Autor: Vato loco, Fuente: SexoSinTabues30

    ... rasparme mi pito». Y ella solo movía su cabeza arriba y abajo en señal de que entendía lo que le decía. Mientras tanto, yo le saqué las tetas de su blusa y se las manoseaba. Estuvimos así como por ocho minutos, y la paré del sillón y la llevé a la cama. Estaba tan caliente que ya quería penetrarla. Se subió a la cama y se acostó, y me dijo: «Ahora, ¿qué harás, corazón?». Le jalé la falda y corroboré que, efectivamente, no usaba ropa interior. Le dije: «No usas calzones, ¿o solo fue hoy que no traías?». Ella sonrió y me dijo: «Cuando hay calor como hoy, no me pongo. Solo cuando hay frío, corazón». Ya me decía así, entrada en confianza. Vi que tenía una mata de pelos, pero, para mi sorpresa, no eran tantos. Le pregunté: «¿Se rasura, doña Leo?». Me respondió: «No me rasuro, solo a veces me recorto para que me sienta más cómoda. No me gusta dejarme crecer demasiado los pelos. Además, una ya está vieja, con canas, y se van cayendo solos».
    
    Observé que estaba muy mojada de la vagina, un poco extraño para su edad, que suelen tener resequedad vaginal. Me subí a la cama y la jalé hacia mí. Levanté sus piernas hacia atrás, acerqué mi cara hacia su vagina y sentí un olor potente de su vagina, pero era un olor a sexo rico, no olía a vagina mariscosa que luego esas hasta asco dan. Eran sus flujos vaginales fuertes y con el sudor del día; estaba potente y se sentía como un manjar de los dioses. Eso me prendió más, que me fui sobre su vagina y hundí mi cara. Comencé a chuparle la vagina ...
    ... con todo y pelos, la agarraba y chupeteaba como si de una sandía se tratara o un rico mango en pleno verano, de esos que agarras con gusto. Doña Leonor solo se retorcía de placer y me decía: «Ay, corazón, ¿Qué haces? Espérate, siento rico, pero quiero orinar, espérate». Yo no le hacía caso, solo seguía chupándole rico la vagina. En un momento, alcé mi cabeza para agarrar aire y respirar, y fue cuando me dijo: «Ay, corazón, mi viejo nunca me hizo eso, y yo nunca supe que se podía hacer eso». Ahí supe que la señora nunca había tenido relaciones sexuales como se debe, sino que a la antigua. Le respondí: «Doña Leo, hoy un chamaco que pudiera ser su hijo o nieto le va a enseñar cómo es que se coge, si usted me lo permite». Me respondió: «Sí, corazón, ya me tienes encuerada para ti. Hazme tuya, hazme lo que quieras. Qué rico, nunca había disfrutado tanto». En ese momento, continué haciéndole sexo oral. Lo hacía con tantas ganas que doña Leonor no tardó mucho y me dijo: «Corazón, para, para, para, por favor, para, que me estoy meando». Cuando dijo eso, con más ganas le chupé la vagina, específicamente el clítoris. De repente, sentí cómo me invadió la cara un líquido viscoso transparente con un olor muy fuerte. Me cayó en mi cara; la anciana había tenido un orgasmo brutal que hasta yo me sorprendí por la forma en que estalló. La anciana solo se movía como si estuviera poseída; no podía controlar su cuerpo. Mientras, yo me limpiaba la cara y probaba sus jugos. Por un momento, sentí que ...
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