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Bienvenidos a su nuevo hogar (INICIO)
Fecha: 17/08/2026, Categorías: Incesto Autor: PerseoRelatos, Fuente: TodoRelatos
... caminó hasta el pasillo. Era cierto: los cuartos estaban delimitados sólo por marcos de madera huecos. El baño, la recámara de Susana, la suya… todo abierto como un escenario mal montado. —Chinga, ¿se habrán olvidado de ponerlas? —dijo Luis. —No creo, mira —replicó su madre, señalando las bisagras y el marco, los cuales denotaban uso. —Ah… las quitaron… ¿pero por qué? —No sé. Igual y se las robaron —dijo ella, encogiéndose de hombros. Ambos se miraron, molestos, pero cuando sus miradas se encontraron fingieron que la situación los divertía, aunque no fuera cierto. Cuando volvieron a la sala, Susana se dejó caer en el sofá junto a él, cruzando las piernas. Fue entonces que Luis no pudo evitar fijarse en el cuerpo de su madre, aunque hizo el esfuerzo de mirar sólo el rostro. Ella nunca había sido especialmente pudorosa, ni siquiera cuando él era niño. Pero ahora, desde que había dejado de serlo, su presencia física tenía algo distinto: no era sólo el peso de la madurez, sino una especie de belleza pulida por el dolor, una voluptuosidad que sobrevivía a pesar del tiempo. La camiseta blanca estaba ceñida a su torso y resaltaba el busto, que siempre había sido motivo de comentarios entre las tías, los vecinos, y—más tarde—los amigos del propio Luis. Ahora era evidente incluso para él, aunque intentaba no notar demasiado. Las piernas, en un pantalón deportivo ajustado, eran fuertes, como si pudieran patear cualquier problema por la ventana. Y el culo—bueno, ahí ...
... sí que la genética se había ensañado en el mejor sentido. —Creo que ya sólo nos falta acomodar el baño y los cuartos…—preguntó Susana, interrumpiendo su cadena de pensamientos. —Ah, sí. Ahora voy. Luis tomó otra Coca de la nevera y se dirigió al baño, que se sentía aún más íntimo sin la barrera de la puerta. Había una caja con artículos personales sobre la tapa del inodoro. Extrajo el cepillo de dientes, el rastrillo, una bolsa de toallas femeninas, todo perfectamente ordenado. Su madre siempre fue de las que podía hacer que cualquier espacio sintiera que le pertenecía. Sacó su propio jabón y lo puso junto al de ella. Por un instante, se preguntó si su madre notaría que él seguía usando la misma marca de desodorante que cuando era niño. Probablemente sí. De regreso en la sala, Susana había encendido la tele y se había puesto a ver las noticias, aunque claramente no le prestaba atención. Luis se sentó a su lado y notó la tensión en el ambiente, como una cuerda demasiado tensada. —¿Mañana tienes clases? —preguntó ella, sin mirarlo. —Sí. Bueno, sólo en línea. Luis estaba tomándose ese año mitad sabático, y digamos que sólo la mitad porque en realidad se estaba preparando para presentar el examen a la universidad. Silencio otra vez. Luis pensó en su padre, en cómo siempre lograba llenar el aire de palabras inútiles. “No dejes de hablar, aunque no digas nada”, solía decirle cuando todavía vivían los tres juntos. Ahora, la ausencia de su voz parecía otra ...