1. Bienvenidos a su nuevo hogar (INICIO)


    Fecha: 17/08/2026, Categorías: Incesto Autor: PerseoRelatos, Fuente: TodoRelatos

    ... puerta que nadie se atrevía a cerrar.
    
    —¿Tienes hambre? —preguntó Susana, yendo ya por la tercera o cuarta pregunta tonta de la tarde.
    
    —Podemos pedir pizza, si quieres.
    
    Ella asintió y le lanzó el teléfono.
    
    Cuando llegó la comida, la devoraron como si hubiera pasado una semana sin comer.
    
    Terminaron de cenar y Susana se levantó para lavar los platos, aunque sólo usaron uno cada uno. Luis la miró de espaldas, notando cómo el pantalón deportivo se amoldaba perfectamente a la curva de sus nalgas. Se preguntó si eso era normal, si otros hijos pensaban cosas parecidas o si estaba a punto de descubrir una nueva forma de estar jodido.
    
    —¿Sabes qué? Creo que me voy a dormir temprano —dijo su madre, apagando la luz de la cocina.
    
    —Ok.
    
    —Buenas noches, hijo.
    
    —Buenas noches, ma.
    
    Cada uno se fue a su cuarto. Luis se quitó la camisa y el pantalón y se metió bajo las sábanas, dejando que el cuerpo lo guiara hasta el sueño.
    
    Y el cuerpo. El cuerpo de su madre, delineado en la penumbra del apartamento nuevo.
    
    Apenas habían pasado tres días desde la mudanza y el apartamento ya parecía un campo de batalla de costumbres en conflicto. La ausencia de puertas seguía siendo un tema de conversación incómoda, pero ambos se esforzaban por ignorarlo, como si fuera posible acostumbrarse al exhibicionismo accidental.
    
    Luis se levantó tarde esa mañana, arrastrando la resaca mental de una noche mala, y fue directo al baño con la esperanza de disfrutar una ducha larga. Cerró ...
    ... el grifo de la regadera y dejó que el agua templada lo bautizara por segunda vez en esa semana.
    
    Cerró los ojos y dejó que el agua le cayera en la cara. No oyó el crujido del piso, ni el leve sonido de unos pasos acercándose. Cuando Susana apareció en el umbral del baño, Luis ni siquiera se había enjabonado.
    
    —¡Ay, perdón! —chilló ella, medio cubriéndose la cara con la mano, aunque era demasiado tarde.
    
    Luis sintió un tirón eléctrico en todo el cuerpo, y no supo si era por el susto o por el ridículo. Su reflejo fue instintivo: llevó las manos a la entrepierna, pero el agua ya lo había traicionado, dejando cada centímetro de piel expuesto y reluciente. Por un microsegundo, Susana lo miró con los ojos bien abiertos, como si acabara de descubrir algo sagrado y vulgar a la vez.
    
    —No te preocupes, ma… —farfulló Luis, deseando poder evaporarse en ese instante.
    
    Susana retrocedió un paso, pero no se fue. Titubeó en el marco del baño y luego lo miró de reojo, con una mezcla de urgencia y vergüenza.
    
    —Es que me ando… ya sabes. Me estoy haciendo.
    
    Luis asintió, tragando saliva. Se giró de espaldas a la cortina de plástico que separaba la regadera del resto del baño, pero eso sólo empeoró el sentido de vulnerabilidad. La cortina era semitransparente, una broma cruel del minimalismo arquitectónico.
    
    —Dale, pásale —dijo, intentando sonar casual.
    
    La madre entró, bajó el pantalón deportivo y se sentó en el inodoro, a menos de un metro del hijo que intentaba desaparecer en ...
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