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Bienvenidos a su nuevo hogar (INICIO)
Fecha: 17/08/2026, Categorías: Incesto Autor: PerseoRelatos, Fuente: TodoRelatos
... el vapor. El ruido del chorro fue tan escandaloso que Luis sintió que el mundo entero se estaba orinando al mismo tiempo. Cerró los ojos y se obligó a respirar por la boca. Trató de concentrarse en el agua deslizándose por su pecho, pero algo en la escena lo mantenía en vilo. Abrió los ojos y miró, sin querer queriendo, las piernas de su madre. No eran las piernas de las fotos familiares, ni las de las reuniones de padres en la escuela. Eran piernas vivas, musculosas, con la piel salpicada de lunares y pequeñas cicatrices. Sintió, con una punzada de vergüenza, que su cuerpo reaccionaba solo. El agua seguía cayendo, pero ahora le parecía que cada gota era una acusación. Se giró de nuevo para que su madre no viera nada, y apretó los puños contra el muslo, rogando que la erección pasajera desapareciera. —¿Todo bien? —preguntó Susana desde el trono de porcelana, como si la escena mereciera un resumen ejecutivo. —Sí, sí. Perdón —balbuceó él. —Nada que perdonar. Ahora tenemos que compartir, ¿no? —replicó ella, y el tono era forzado, demasiado alegre para la situación. Luis oyó el sonido del papel higiénico y el clic de la tapa del inodoro. Siguió de espaldas mientras ella se subía los pantalones y se lavaba las manos en el lavabo, el reflejo de ambos mezclándose en el espejo empañado. Susana salió del baño sin decir nada más. Solo al escuchar la puerta del refri abrirse (la única al interior de la casa) fue que Luis se permitió soltar el aire. Cerró el grifo, ...
... se quedó de pie un minuto más, y se juró no pensar nunca más en eso. El resto del día, cada interacción con su madre estuvo atravesada por una corriente subterránea de torpeza. Cuando almorzaron juntos, Luis apenas pudo mirarla a la cara. Ella, por su parte, fingía normalidad con la habilidad de una actriz entrenada:. Pasaron algunos días en una tensa tregua, como si ambos supieran que hablar del incidente del baño sería peor que dejarlo pudrirse en la memoria. Luis, para su propio horror, no podía dejar de pensar en el cuerpo de su madre. Cada vez que se metía a la regadera, la imagen de Susana sentada en el inodoro, las piernas abiertas y el rostro desnudo de maquillaje, se le aparecía como un fantasma imposible de exorcizar. Al principio se dijo que era sólo el morbo de lo prohibido, pero luego aceptó que la reacción de su cuerpo era tan real como el vapor de la ducha. Una tarde de sábado, cuando el aire estaba espeso por el calor y el edificio entero parecía dormitar, Luis salió de su cuarto con la intención de prepararse un sándwich. Cruzó el pasillo, giró a la izquierda y entonces, al pasar frente al cuarto de su madre, algo lo detuvo. La puerta, como siempre, no existía. El marco de madera era una invitación involuntaria. Miró sin querer, sólo un segundo, pero el impacto fue como un puñetazo en el pecho: Susana estaba completamente desnuda, de espaldas a él, rebuscando algo en el cajón inferior de la cómoda. El cuerpo de su madre no era el de una modelo ni ...