1. Bienvenidos a su nuevo hogar (INICIO)


    Fecha: 17/08/2026, Categorías: Incesto Autor: PerseoRelatos, Fuente: TodoRelatos

    ... la escena, detalle por detalle, hasta convencerse de que no era un invento de su mente jodida.
    
    Por la noche, cenaron juntos. Susana llevaba una camiseta vieja y un pantalón largo de pijama, como si intentara borrar cualquier rastro de la desnudez de antes. Luis comió en silencio, evitando mirar a su madre más de lo necesario.
    
    Al despedirse, Susana le tocó el hombro con la mano y le dio un apretón rápido. Era un gesto pequeño, pero a Luis le pareció que la corriente eléctrica de antes no se había ido.
    
    —Que descanses, hijo.
    
    —Tú también, ma.
    
    Luis se metió en la cama y cerró los ojos, pero sabía que el sueño no llegaría fácil. El cuerpo de su madre, desnudo y tan real como nunca, seguía ahí, latiendo en la oscuridad.
    
    No era normal. No era sano.
    
    Pero, por primera vez, Luis aceptó que no tenía ningún interés en olvidarlo.
    
    Capítulo 2:
    
    La rutina se asentó en el apartamento sin drama. Luis se levantaba tarde, siempre después de que Susana había puesto la cafetera y ventilado la sala, y se sentaba en la mesa de la cocina con un fajo de exámenes de práctica impresos y una libreta rayada.
    
    Era su madre, pero después del incidente en el pasillo, la palabra tenía otra consistencia: una mezcla pastosa de pudor, ternura, y algo que no se dejaba nombrar. Habían acordado, sin decirlo, que cada uno fingiría no ver al otro en las situaciones vulnerables. De vez en cuando, Luis escuchaba a Susana en el baño, la voz ahogada por el vapor de la ducha y la falta de ...
    ... pared, tarareando una canción vieja de Mecano o Silvio Rodríguez.
    
    Había una danza, sí, pero la coreografía era la del territorio salvaje. Luis esperaba a escuchar el inconfundible cierre de la tapa del inodoro antes de cruzar hacia el baño. Si Susana iba al cuarto de lavado, él se mantenía en la cocina. Si ella pasaba por el marco que alguna vez tuvo puerta, siempre tosía, arrastraba los pies o se aclaraba la garganta con teatralidad para anunciarse. Luis hizo lo mismo al principio, pero después de una semana dejó de hacerlo. Le gustaba sorprenderla, aunque no supiera bien por qué.
    
    La economía doméstica era sencilla: el departamento estaba pagado, el acuerdo de divorcio incluía una pensión mensual que Susana administraba con la precisión de un contador público. No había necesidad de buscar trabajo inmediato, aunque la madre fingía cierta urgencia en conseguirlo. De vez en cuando, durante la comida, ella hablaba de algún anuncio en internet o una vacante que un conocido tenía, pero a Luis le quedaba claro que nadie tenía prisa por salir de la trinchera improvisada que habían construido.
    
    Él, por su parte, se convencía cada mañana de estudiar en serio, y la verdad es que no era complicado, así que pasadas unas horas de dedicación era libre. El resto del día lo pasaba alternando entre la consola de videojuegos y los videos de YouTube, a veces leyendo noticias o descargando películas.
    
    Ah, y mirando a su madre. Luis la miraba cuando creía que no lo veían. La miraba cuando ...
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