1. El apodo secreto


    Fecha: 20/08/2026, Categorías: Hetero Incesto Sexo con Maduras Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30

    ... sentía de su boca me recorrió, y en un movimiento fluido y lleno de intención, sus labios se desplazaron hacia donde me ardía la piel, mi verga estaba completamente en su interior, con una suavidad que me hizo perder el control por completo.
    
    La tomé del cabello, quizá era lo que ella quería, levanté mi mirada y vi como Lucas no perdía detalle, su pequeño pene que antes se había bajado con el susto ahora estaba nuevamente erecto. Cada movimiento, que hice a continuación sobre su boca fue desenfrenado, parecía estar diseñado para mi verga, para hacerme desear más, le follaba la boca sin contemplaciones y ella aguantaba cada una de mis embestidas, sus manos amasaban sus tetas, era una experta, como si disfrutara el momento tanto como yo.
    
    No supe cuánto tiempo pasó, pero para mí fue como una eternidad de sensaciones intensas, de un gozo tan profundo que parecía desbordarme por dentro. Todo lo que existía en ese momento era el contacto de su boca, de su garganta, el roce de su lengua, la tensión palpable que nos rodeaba.
    
    Finalmente, se enderezó, y en su mirada pude ver una mezcla de deseo y complicidad. Nos volvimos a besar, esta vez con más urgencia, como si el tiempo ya no importara.
    
    La tiré rudamente en la cama de Lucas, y antes de perderme por completo en ella, extendí mi mano hacia él. Lucas me miró incomprendido, miraba a Lira, esperando alguna instrucción, pero eso no llegó. Lucas tomo mi mano su se puso de pie, lo invité a subirse a su cama, con sus piernas ...
    ... rodeo el cuello de su madre y en ese momento perdí la visión de lo que ocurría, solo vía como Lucas comenzaba a respirar mucho más rápido un gesto que quizás no necesitaba palabras.
    
    Los dejé y me tumbé suavemente de rodillas, mi cuerpo todavía vibrando por la intensidad del momento, y me acerqué a las piernas de ella con una mezcla de ansia y cautela. Sus muslos, suaves y firmes, se extendían ante mí como un paisaje que no quería dejar de explorar. El aire entre nosotros era denso, cargado de algo más que solo deseo, algo que había estado creciendo entre nosotros durante tanto tiempo, algo que no necesitaba ser dicho para entenderse.
    
    Mis manos temblaron un poco al rozar su piel, no por duda, sino por la intensidad de lo que sentía. Era un acto tan íntimo, tan delicado, que el simple gesto de tocarla parecía abarcar todo lo que había ocurrido entre nosotros hasta ese momento. Mi respiración se hizo más lenta, más profunda, como si cada movimiento estuviera marcado por una especie de reverencia, de admiración hacia ella y hacia todo lo que representaba ese momento.
    
    Cuando finalmente decidí dar el siguiente paso, no fue por impulso, sino por una sensación de total entrega. Dejar atrás la última barrera entre nosotros me hizo sentir que no había marcha atrás, que todo lo que había sido incertidumbre y deseo se estaba convirtiendo en algo más real, más tangible. Mis manos deslizaron su tanga con cuidado, dejándola completamente desnuda para mí, para nosotros, cada movimiento ...
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