1. Absolución


    Fecha: 20/08/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Akhanta, Fuente: TodoRelatos

    ... cuesta hasta respirar. Algo me atenaza el pecho, y apenas puedo concentrarme en la misa. Sólo puedo mirarle, y sentir que su voz me llena, e imagino toda clase de cosas que sé que no debería. Puede que si dejara de venir a la iglesia estos sentimientos desaparecerían, pero ¿y si no es así?
    
    Se secó las lágrimas.
    
    -¿Qué cosas imaginas?
    
    Recordaba demasiado bien la conversación. El tono de voz del padre Paul, baja y calmada. Su mente, girando como un torbellino, recopilando todas las escenas que había dibujado en su cabeza mientras le observaba en misa. Su figura alta, pelo negro ondulado y espeso, ojos castaños, directos, dominando el espacio con su sola presencia… Y ella soñaba con disfrutar de esa presencia en el altar… en los bancos… en el mismo confesionario…. Echó jabón líquido en las manos y empezó a distribuirlo por su piel, imaginando que era él quien la tocaba. Las manos de él, suaves y fuertes, enjabonando todo su cuerpo. Cada centímetro. Y cada hendidura… Escalofríos, incluso debajo del agua.
    
    -No puedo describirlo, Padre. Me avergüenza…
    
    -¿Besos?
    
    Respiró hondo.
    
    -Sí.
    
    -Imaginar no es pecado, hija. A veces nuestra mente vaga a pesar de nuestra voluntad, pero está en ti el controlar que eso no llegue a realizarse.
    
    -Sí, Padre.
    
    -Y por favor, no dejes de asistir a la misa por mí. El Señor te iluminará si le dejas, si te abres a Él en vez de centrarte en un simple ser humano, y dejarás de sentir culpa.
    
    -Ojalá le oiga, Padre.
    
    -No puedo ...
    ... ponerte penitencia sólo por sentir. ¿Hay algo más que quieras confesar, hija?
    
    Debía hacerlo. Intentó elegir las palabras adecuadas. Sintió que la cara le ardía…
    
    -Padre, cada vez que pienso en usted… Yo…
    
    ¿Cómo decirlo?
    
    -¿Te tocas?
    
    De nuevo, ardiendo bajo el agua, recordó esas palabras. Si él supiera…. Cuántas veces, como ahora mismo, se lo imaginaba detrás de ella, besando su cuello mientras le agarraba los pechos. Sentir su cuerpo fuerte y duro pegado a su espalda, su calor, imaginar la presión de sus manos acariciando sus pezones…. Sus dedos empezaron a trazar círculos suaves en las areolas. Su mano derecha descendió, de camino a aquel dulce lugar entre los muslos mientras apoyaba un pie en el escalón del plato de ducha.
    
    -Sí, Padre.
    
    Y otra vez silencio. Aquello había sido un error. Sólo decirlo le excitaba… No tenía por qué contar todos los detalles, pero su cuerpo pedía atención. La atención que sólo ese hombre podía prestarle. Ojalá pudiera salir en ese momento del confesionario, dar la vuelta hacia donde él estaba y tenderle los brazos, abrirle su corazón y su cuerpo… Tragó saliva. Tenía que ir finalizando allí; estaba claro que, por más que le diera la absolución, ella seguiría sedienta de él.
    
    -Intenta centrar tu pasión y tu energía en otra actividad digamos… más productiva. Tradicionalmente la autosatisfacción se consideraba pecado por ser un acto carnal que no llevaba a la preservación de la especie; hoy en día hay distintas doctrinas, y no todas la ...
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