1. La mascota del profesor.


    Fecha: 21/08/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Gays Autor: Escritornocturno, Fuente: SexoSinTabues30

    ... de lujuria y sadismo.
    
    Derek estaba a punto de meterse esa verga en la boca nuevamente, pero el profesor lo detuvo con un gesto firme.
    
    —Vamos a hacer otra cosa —sonrió, su tono cargado de malicia y dominio—. Esta mamada no es suficiente, debes mucho. Muchos trabajos, llegas tarde, y a veces faltas. Necesitas un castigo, pequeño insolente.
    
    Derek tardó en comprender cuando el profesor lo tomó con fuerza y lo incorporó sobre su regazo, como a un niño pequeño a punto de recibir unas nalgadas. La posición era humillante, y Derek se sintió completamente vulnerable.
    
    —¿Profesor? —su voz salió insegura, miedosa.
    
    —Te voy a castigar como en la vieja escuela, quizás esto es lo que necesitas para tener una buena disciplina —respondió el profesor, su tono severo y autoritario.
    
    La mano del profesor se coló por debajo del cuerpo de Derek, masajeando su culo por encima del pantalón. Con movimientos lentos y deliberados, comenzó a bajarlo, dejando a la vista su culo desnudo. El aire frío de la habitación golpeó su piel expuesta, haciendo que se erizara.
    
    Derek estaba completamente rojo, no solo de vergüenza, sino también de miedo. No esperaba que la situación llegara tan lejos.
    
    —Loreto, tan insolente, tan grosero, cuando yo solo quiero que aprendas —dijo el profesor, su voz cargada de reproche.
    
    Una fuerte nalgada resonó en la habitación, el sonido seco y contundente. La mano del profesor dejó una marca roja en el culo blanco de Derek. —Auch —gimió Derek por el ...
    ... dolor, su cuerpo tenso y en alerta.
    
    —Todos tus compañeros se esfuerzan por sus notas, pero luego estas tú, un estudiante caprichoso, que solo por tener ese culo hermoso piensa que es mejor. No, no es así, debes aprender lo que es trabajar duro —continuó el profesor, su tono severo y enseñador.
    
    Otra nalgada, esta vez más fuerte, dejó otra marca roja en la piel de Derek. El azote del profesor era implacable, cada golpe una lección de humillación y disciplina.
    
    —Yo… lo siento… trataré… de no faltarle el respeto, señor, trataré de ser mejor estudiante —gimió Derek, su voz entrecortada por el dolor y la vergüenza.
    
    El profesor, satisfecho con la sumisión de Derek, se lamió los dedos y, con cautela, los llevó a la entrada de Derek, buscando una forma de entrar. Cuando lo hizo, sintió un calor intenso, un apretado y húmedo acogedor. Derek amortiguó un gemido, su cuerpo respondiendo a la invasión, a pesar del dolor.
    
    Intentó sacar el dedo del profesor con una mano, pero el profesor se lo impidió, sujetándolo con fuerza. —Shh, Loreto —susurró—, solo relájate y deja que te enseñe.
    
    El profesor comenzó a mover su dedo, explorando y estimulando, preparando a Derek para lo que vendría. Derek se mordió el labio, tratando de controlar sus gemidos, mientras su cuerpo respondía de manera traicionera a las caricias del profesor.
    
    —Sabes, cuando era un estudiante como tú, era el mejor de la clase. En ese entonces, sabía mucho sobre química, matemáticas, biología y… anatomía. Por ...
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