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Despido procedente
Fecha: 25/08/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Birdie, Fuente: CuentoRelatos
–Aquí tiene su carta de despido y el finiquito, consulte con sus abogados pero que sepa que va más de lo que corresponde, no queremos que se haga publicidad de este asunto por ninguna de las dos partes, me dijo la directora de estudios. Cogí el sobre y salí del despacho pensando como me había encontrado en esa situación, no hacía ni dos meses yo era un profesor de natación en un prestigioso colegio de las afueras de Madrid, soltero y poco vividor mi C.V. pareció encajarles cuando me contrataron para dar clase a una panda de energúmenos hijos de papa y a mí el sueldo me pareció una bendición por lo que mi entrada fue tan fulminante como mi salida, con 28 años y recién licenciado de INEF era la envidia de muchos de mis compañeros de estudios. Pasó un mes desde mi bautismo con los chavales y todo parecía ir sobre ruedas, la clase de natación la formaban ocho chavales y diez chicas, como la piscina era una olímpica corta no eran muchos alumnos y yo necesitaba mantenerme en forma, normalmente les acompañaba en los ejercicios, evidentemente mis cargas de trabajo eran mucho mayores que las de los chavales y cuando terminaban las clases yo solía nadar otro buen rato sólo de modo que cuando terminaba me duchaba sólo y sin molestarles. Cierto viernes, cuando estaba secándome y abriendo la taquilla para sacar la crema hidratante vi una nota que me habían dejado pegada en un costado en un sobre con algunas fotos mías mientras me duchaba, decía: “Me gusta tu cuerpo y querría ...
... que te acostaras conmigo” La falta de ortografía me llamó la atención y me despistó, las fotos no eran de gran calidad, pero se me veía perfectamente, al principio me asusté un poco pero luego pensé que podría ser una chiquillada de alguno de los alumnos, pero aún no habíamos hecho los exámenes y traté de no darle demasiada importancia. La semana siguiente volví a recibir otro nota con más fotos que cada vez eran más explícitas, en la nota ahora decía: “Te espero el próximo viernes a las 6 en el cuarto del fondo del bloque 8 de la planta baja, tienes una copia de las llaves en el sobre, espero que seas tan valiente como he soñado” Tenía toda la semana para pensármelo y tratar de averiguar quien era y que buscaba con esas notas, ni por asomo estaba pensando en una aventura. El lunes traté de sacar de verdad mentira a mis alumnos y fue peor el remedio que la enfermedad, sus risitas adolescentes, sus bajadas de ojos y sus codazos entre ellas me despistaron y preferí tomármelo con calma. Las seis de la tarde era la hora de salida de los alumnos y muchos vivían en las inmediaciones del centro por lo que podían entrar y salir sin que lo notase nadie, así que algunos de ellos podrían estar jugando conmigo y no estaba dispuesto a ello por lo que decidí que ese viernes desenmascararía a la persona que estaba jugando conmigo, ese error ortográfico podía darme una pista e investigué los expedientes académicos de todos ellos y menos una de las chicas, todos eran candidatos ...