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Despido procedente
Fecha: 25/08/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Birdie, Fuente: CuentoRelatos
... me besaron con un hambre feroz mientras sus presurosas manos me desabrochaban la camisa y me bajaban los pantalones. Liberado de toda la ropa, enredé mis dedos entre sus rizos para separar su cara intentando verla en esa oscuridad, algo imposible y me conformé en que mis dedos viesen a través de mis ojos. Su lengua buscaba mi boca, lamiendo mis labios y humedeciéndome con sus besos arrebatados y profundos que se metían dentro de mí, sus manos me apretaban contra ella y se aferraban con fuerza en mi trasero empujándome contra su sexo, un vagina húmeda que se abría al contacto con mi pene erecto y que empezaba a rezumar líquido seminal a través del glande. No había sitio para juegos ni caricias, era una cópula salvaje y mi anónima dama agarró mi pene y se lo metió entre suspiros hasta el fondo, juntándose nuestros pubis y se apretó contra mí. Mi lengua recorría toda su piel, metiéndose en los pliegues de la cara notando las arrugas de una edad incierta pero todavía joven. –Te quiero dentro de mí, fóllame salvajemente, hazme tuya. Tomándola de su culo la elevé ligeramente para que ella me rodeara con sus piernas y busque a tientas una pared contra la que apoyar su espalda, no hube de caminar mucho pues apenas medio paso estaba la pared del cuarto y al apoyarla, sintió la fría pared en su espalda pero sin dar muestras de queja, sus labios buscaban mi cuello calentándolo y sus dedos se perdían en mis espaldas con caricias cada vez más agresivas y calientes, su vagina ...
... era cálida, confortable y arropaba mi pene con sus labios vaginales cada vez más excitados y hambrientos de mí. Su pubis me buscaba para no perder el contacto de piel con piel en ese masaje que excitaba su clítoris cada vez más erecto. –Sigue amor, no pares, métemela hasta el fondo. Un ruido húmedo y sordo llenaba nuestros oídos cada vez que entraba dentro de ella, un golpeteo cada vez más rápido y enérgico que arrancaba los suspiros más profundos de su alma. Agarrando con firmeza su culo subía y bajaba el cuerpo de mi dulce anónima sin aparente esfuerzo. Nuestras bocas se comían la una a la otra, sus labios mojados mordieron mi cuello, algo que pocas veces dejo hacer y me inundó una ola de placer que me nubló la vista en ese sitio tan oscuro. Sus dientes jugaban con mis labios y una lengua dura y juguetona me inundaba todo. –Me estás volviendo loca, no pares mi niño, no pares. El eco de su voz en mi cabeza actuaba de combustible y mis testículos se llenaban de esperma para inundar esa vagina hambrienta, golpeaban su perineo cada vez que llegaba hasta ella en una comunión de sexos perfecta. Clavó sus dientes en mi hombro derecho y unos pequeños grititos me anunciaban su éxtasis. –Me corro niño, me corro, me corro, si, si. Su vagina me empapó escurriéndose sus calientes jugos entre mis desnudas piernas, mi ritmo también delataba que mi orgasmo estaba a punto de llegar y sus palabras me dieron el empujón. –Córrete dentro mí mi niño, quiero tu leche dentro de ...