1. Qué iba a saber yo (5) En el gimnasio


    Fecha: 27/08/2026, Categorías: Gays Autor: Bartowski, Fuente: TodoRelatos

    Capítulo 5.Lo que no esperaba en el gimnasio
    
    Ese lunes por la tarde tenía la suerte de volver al gimnasio. Hacía un par de semanas que había retomado mis antiguas clases de defensa personal, una decisión que tomé tras salir de la ducha y mirarme al espejo con atención. Me di cuenta de que ya no estaba tan fibrado como antes. La tableta de chocolate empezaba a desdibujarse y no me notaba tan fuerte.
    
    Reconozco que, a veces, viendo porno, me daba cierta envidia y morbo ver a esos hombres altos, con barba espesa y pelo en el pecho. Justo lo que a mí me faltaba. Yo era todo lo contrario: bajito, lampiño, con cara aniñada y apenas un amago de barba.
    
    Al menos tenía buen culo, o eso decían mis amigas.
    
    En el fondo, no me gustaba mucho mi aspecto. Si a mí me atraían los hombres tan masculinos… ¿cómo iba a gustar yo?
    
    Aunque… supongo que a Henry sí le parecía atractivo.
    
    El gimnasio era bastante pequeño, y al entrar te invadía ese olor característico que disimulaban con un ambientador olor limón. A mi derecha tenía la secretaría, que consistía en un pequeño mostrador funcional, y a mi izquierda unas escaleras que daban al piso superior. Frente a mí, un muro escondía la sala principal: detrás estaban las máquinas y las pesas. Al fondo, el tatami donde dábamos las clases.
    
    Como ya venía con el uniforme puesto para hacer las practicas, pasé directamente a clase. Fue agotadora, justo lo que necesitaba en ese momento: quemar adrenalina, desahogarme.
    
    Al terminar, subí ...
    ... las escaleras con el resto de compañeros mientras chalábamos animados sobre cualquier tontería.
    
    Nada más entrar en los vestuarios me golpeó el aroma: el olor concentrado a hombre sudado, a pies, axilas, huevos y humedad. Esa fragancia que transpira cada rincón de un vestuario masculino.
    
    Me desvestí con tranquilidad, charlando con unos y con otros, mientras el grupo se turnaban para entrar en las duchas de dos en dos, pues el gimnasio no disponía de más. Algunos se cambiaban de ropa y se marchaban. Poco a poco, el bullicio fue apagándose hasta que me quedé solo. Justo como quería.
    
    Un momento de paz bajo el agua caliente. Solo para mí.
    
    Ya desnudo y a punto de entrar en la ducha, vi como empezaba a llegar otro grupo, más mayor que el nuestro. No les presté demasiada atención, en cuanto entraron un par, me metí directamente bajo el agua.
    
    Mientras escuchaba el murmullo lejano de sus voces, mis pensamientos volvieron a Henry.
    
    Me costaba creer que llevara tres años con novia y jamás hubiera dicho nada. Ni siquiera delante de John. Tal vez John sí lo sabía… pero yo estaba seguro de que Henry había evitado el tema a propósito cuando hablaba conmigo. Quizá solo eran paranoias mías. Nada podía confirmarlo.
    
    No entró nadie a las duchas, así que concluí que sería un grupo que empezaba ahora las clases. Por suerte o por desgracia, mi soledad se alargó.
    
    Y con ella, el ruido dentro de mi cabeza.
    
    No dejaba de pensar en Henry, en todos esos momentos juntos, en los ...
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