1. Qué iba a saber yo (5) En el gimnasio


    Fecha: 27/08/2026, Categorías: Gays Autor: Bartowski, Fuente: TodoRelatos

    ... me lo ofreció, quedándose de pie.
    
    - Gra-Gracias – dije, reaccionando por fin y tomando el pañuelo.
    
    - De nada, chaval – Soltó con una expresión de circunstancia en la cara, como si esa situación le incomodara. – Tú… Límpiate las lágrimas. Y si quieres, me cuentas y te desahogas conmigo-
    
    Se notaba que no estaba acostumbrado a este tipo de situaciones.
    
    Supongo que sus amigotes no le venían llorando… ni él a ellos.
    
    Pero se le veía con la verdadera intención de querer escuchar mis problemas.
    
    Además, la carilla que estaba poniendo me pareció de lo más tierna.
    
    No pude evitar soltar una leve risa.
    
    - Vale, sí, te lo contaré –
    
    Él se frotó la nuca sin borrar esa cara de circunstancia al oírme reír.
    
    - ¿Qué pasa, eh? – Dijo, avergonzado, frotándose la nariz.
    
    Esbocé una sonrisa.
    
    - No, nada… Muchas gracias-
    
    -Así me gusta, que sonrías – Soltó enérgico, acercándose para revolverme otra vez el pelo. - ¿Te importa si me meto en la ducha primero? –
    
    Se olió la axila, se encogió de hombros y me miró con cara de “es lo que hay”.
    
    —No, para nada —respondí, haciendo un gesto con la mano para restarle importancia—. Aunque pensaba que tenías clase ahora.
    
    - ¿Yo? - Dijo mientras se quitaba las zapatillas- Qué va, estaba haciendo máquinas abajo-
    
    -Oh, pues no te he visto al llegar- Comenté, pensativo.
    
    -Me estaba escondiendo de ti- Soltó bromista, guiñando un ojo.
    
    - Venga, no seas malo- Le dije, siguiéndole el juego.
    
    -Anda ya chaval, si yo soy ...
    ... un trozo de pan- Dijo, dándome la espalda mientras se bajaba el pantalón. Pude ver, por primera vez, su culo cubierto solo por unos calzoncillos azul marino.
    
    Mis compañeras de clase solían comentar el bueno culo que marcaba John, y no les faltaba razón. Además, esas dos piernas peludas y trabajadas, lo acompañaban a la perfección.
    
    - Sí, sí, seguro – Le dije con un tono travieso para picarle. Intentando disimular lo mucho que estaba disfrutando de su no intencionado striptease.
    
    Se giró hacia mí y, con naturalidad, se bajó los calzoncillos.
    
    Sin ningún tipo de intención sexual.
    
    Aunque mis ojos no son ciegos y no pude evitar echar un vistazo a su miembro.
    
    Cuando John iba con vaqueros, siempre marcaba bulto, y ahora entendía por qué.
    
    Flácido como estaba, la piel cubría el glande, era bastante grueso y marcaba unas venas que recorrían su tronco.
    
    Lo acompañaban una espesa mata de pelos negros y unos testículos grandes y peludos.
    
    John se los rascó con un gesto cotidiano y siguió hablando.
    
    -Para aguantaros, y especialmente a ti -Dijo, señalándome con el dedo acusador- en clase hay que ser un santo como yo-
    
    Y se rió, girándose para colgar los calzoncillos en la percha de la pared.
    
    Aproveché para echar un vistazo a su trasero desnudo, y vi que entre las nalgas también le crecía bastante pelo.
    
    -Ahí tienes razón- Le concedí, riéndome con él.
    
    Cogió su toalla y empezó a caminar hacia la ducha.
    
    – Bueno, chaval. Me voy a dar una ducha y seguimos ...
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