-
Qué iba a saber yo (5) En el gimnasio
Fecha: 27/08/2026, Categorías: Gays Autor: Bartowski, Fuente: TodoRelatos
... pequeños gestos de cariño. Y me empalmé. Sin embargo, me sobrevino de nuevo la conversación y me dolía pensar que solo era un pasatiempo para él. Que solo era un agujero donde desfogarse, y que ni siquiera podía decir que éramos amigos. Nuestra relación no iba a ir a ninguna parte o tal vez sí, no lo sabía. Sin parar de dar vueltas al tema, empecé a llorar. Dejando que el agua limpiara mis lágrimas. Cuando terminé, me sequé con la toalla, para luego liarla alrededor de mi cintura. Intentando disimular que estaba morcillón. Corrí la cortina. Y no pude creer a quien vi sentado en uno de los bancos. Era John. Mi tutor y profesor de matemáticas. Estaba descamisado, dejando ver su pecho peludo. Su vello nacía desde los pezones hacía el centro y subía hacía su cuello, formando un triángulo denso. Luego bajaba en un hilo espeso hasta expandirse por el abdomen. Sus axilas eran tan peludas como sus brazos. Se notaba que frecuentaba el gimnasio pues sus músculos estaban marcados y sus espaldas eran anchas. En la parte de abajo llevaba el uniforme de karate y las zapatillas reglamentarias, sin calcetines. Me quedé parado, sin saber cómo reaccionar. Era evidente que él iba al gimnasio… pero no tenía ni idea de que fuera ese gimnasio. John al oír la cortina, alzó la mirada. Al verme, sonrió. -Hombre, chaval, ¿Qué haces tú por aquí? – Dijo con tono cordial, mientras se rascaba el pecho sin ningún tipo de preocupación. -Pues… - Parpadeé varias ...
... veces, hasta que conseguí reaccionar – Hago defensa personal – Terminé soltando sin muchas ganas. Me senté en el banco frente a él, donde justo tenía mis cosas, y me quedé callado. No tenía muchas ganas de hablar. Seguía emocionado por los pensamientos de antes, me estaba conteniendo las ganas de llorar. John, al verme decaído, cambió el gesto de su cara y me preguntó con preocupación. - ¿Te pasa algo? Te noto… chafado – Le miré por un instante. Esa simple pregunta fue suficiente para que me derrumbara. Empecé a llorar sin poder evitarlo, tapándome con el brazo los ojos. -Eh, eh, venga, no te pongas así – Soltó compasivo y se sentó a mi lado. Pasó su brazo por mis hombros y me acercó a él con ternura. No pude evitar abrazarle. Me refugié en su pecho sin poder calmarme. Me sentía protegido del mundo en sus brazos. El calor y su aroma corporal, aunque algo fuerte, era tan agradable que, me quedé un rato largo abrazado a él, mientras me acariciaba la espalda con suavidad. -Va, tranquilo, ya sabes que puedes confiar en mí y contarme lo que te pasa- Dijo revolviendo mi pelo todavía húmedo. Asentí entre sollozos y me separé de él. John me secó con el pulgar unas lágrimas, y no pude evitar mirarle embobado. El silencio se hizo palpable en aquel instante. Nos miramos sin decir nada, con cierta tensión en el aire que ninguno parecía querer romper. Finalmente, John apartó la mirada y se levantó, buscando algo en su mochila. Sacó un pañuelo y ...