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Cuando la gallina vieja encuentra un pollo tierno
Fecha: 03/09/2026, Categorías: Incesto Autor: Lucas 2304, Fuente: TodoRelatos
... mediterráneo. Cuando finalmente llegamos, me quedé sin palabras. La casa era... bueno, digamos que tenía «carácter». Mucho carácter. Tanto carácter que parecía estar gritando pidiendo ayuda. La fachada de piedra color miel tenía ese encanto mediterráneo auténtico que me había enamorado en las fotografías, eso no se podía negar. Las contraventanas verdes le daban un aire tradicional encantador, aunque algunas colgaban de sus bisagras como párpados cansados. El jardín en terrazas prometía ser espectacular una vez que alguien lo rescatara de la maleza que lo había conquistado. —Bueno —dije, ajustándome las gafas de sol—. Tiene potencial. Ida me miró como si hubiera perdido la cabeza. —Frieda, esto no es una casa. Es un proyecto de arqueología. No exageraba. El interior era una mezcla de espacios terminados y... bueno, espacios que parecían haber sobrevivido a un bombardeo. La planta baja funcionaba perfectamente: el salón con su gran sofá, la cocina reluciente con electrodomésticos modernos, el comedor y un pequeño lavabo de servicio. En la primera planta, mi dormitorio era espacioso y completamente acabado, con un baño en suite que funcionaba a la perfección y tenía vistas espectaculares a la bahía de Palma. Pero la segunda planta... Dios mío, la segunda planta. Dos habitaciones fantasma con paredes desnudas, suelos de cemento y ventanas sin cristales, más un baño a medio construir que parecía un campo de batalla entre azulejos y tuberías expuestas. Marqué ...
... el número de la inmobiliaria en Hamburgo con dedos temblorosos de indignación. —Immobilien Schmidt, guten Tag —contestó una voz dulce y profesional. —Sí, hola, soy Frieda Meyer. Compré una casa en Mallorca la semana pasada y quiero quejarme del estado... —Un momento, por favor, la paso con Herr Müller. Música de espera. Por supuesto. —Frau Meyer! —la voz del vendedor sonó alegremente sorprendida—. ¿Qué tal Mallorca? ¿Disfrutando del sol mediterráneo? —Herr Müller, mi casa parece un campo de batalla. Hay habitaciones sin terminar, baños sin azulejos... —Ay,Frau Meyer —su tono se volvió paternal, condescendiente—. ¿No leyó la documentación que le di? —Pues... —Primera página, letra bien grande: «Fecha de entrega: diciembre 2025». Se lo expliqué tres veces en mi oficina. ¿Recuerda? Por eso el precio era tan... atractivo. La memoria me golpeó como un martillo. Claro que me lo había dicho. Había estado tan emocionada viendo las fotos, tan desesperada por escapar del clima de Hamburgo, que había firmado sin procesar esa información crucial. —Los obreros están de vacaciones hasta el quince de agosto —continuó Müller, claramente disfrutando de mi silencio—. Es temporada alta,Frau Meyer. Todo el mundo se va a la playa. Solo queda disponible la empresa de fontanería para emergencias. En el dossier, al final de la documentación, encontrará tarjetas con los teléfonos de todas las empresas que colaboran en la construcción. —Ya veo —murmuré, sintiéndome ...