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Pepa y yo: Descubrimientos a los 65
Fecha: 04/09/2026, Categorías: Bisexuales Autor: Lucas 2304, Fuente: TodoRelatos
... embadurnar su ano, descubro algo completamente inesperado: me gusta. Me gusta mucho. Me recreo en la tarea, acariciando con los dedos ese orificio tan íntimo, sintiendo cómo el esfínter se relaja bajo mis caricias, cómo cede poco a poco a la presión de mis dedos lubricados. La textura sedosa del lubricante mezclándose con el calor de su cuerpo, la forma en que su entrada se dilata ligeramente cuando introduzco la punta de un dedo... es una revelación sensorial que me tiene completamente fascinado. —Sí... así... perfecto —gime Enrique, empujando suavemente hacia atrás contra mis dedos—. Me encanta cómo me tocas. —Vaya, vaya —comenta Pepa con una sonrisa traviesa desde la cama, observando la escena—. Mi marido descubriendo nuevos talentos. Quién lo iba a decir. Cuando finalmente comienzo a penetrarlo, la sensación me abruma. Es igual y diferente a la vez. Familiar en algunos aspectos, completamente nuevo en otros. Pero sin duda me gusta. Me gusta mucho. —Despacio... para un momento —me pide Enrique, y obedezco inmediatamente, esperando a que su cuerpo se acomode—. Perfecto... ahora un poco más... La penetración es lenta, pausada, con varias paradas que él mismo solicita para permitir que su cuerpo se adapte. Y yo disfruto cada segundo de esta danza íntima, cada gemido que escapa de sus labios, cada contracción de sus músculos alrededor de mi miembro. Una vez que consigo hundirme completamente en él, comienzo una cadencia lenta pero firme que nos tiene a ambos ...
... jadeando. Siento cómo los músculos de su entrada me comprimen rítmicamente, abrazando mi miembro con una presión deliciosa que alterna entre la tensión y la relajación, permitiendo que me deslice con una suavidad sedosa que me vuelve completamente loco. Desde mi posición privilegiada, admiro el cuerpo bronceado de Enrique que se retuerce de placer bajo mis embestidas. Lo que más me fascina es el contraste perfecto entre el blanco inmaculado de sus nalgas y el moreno dorado del resto de su piel, dibujando exactamente la silueta de un bañador de natación que habla de veranos en playas exclusivas y horas de piscina bajo el sol mediterráneo. Su espalda ancha y musculosa se flexiona con cada movimiento, los músculos se marcan bajo la piel sudorosa como cordilleras perfectamente esculpidas. Su cabeza descansa contra la cama exactamente igual que antes lo había hecho Pepa, el cabello negro despeinado cayendo sobre su frente, y escucho sus gemidos roncos mezclándose con palabras entrecortadas de aprobación que me encienden aún más. —Sí... así... perfecto... más... más profundo... —jadea con la voz ahogada contra las sábanas—. No, no pares, sigue, métela hasta el fondo.. Cambio ligeramente el ángulo y él me lo agradece. —Ay, sí, Miguel, dame —insiste. —Dame más fuerte. —¡Toma polla, cabrón! —me escuchó decir, sorprendiéndome a mí mismo mientras sumerjo mi polla una vez más en sus entrañas. Cuando miro hacia Pepa, descubro algo que me acelera el pulso hasta límites ...