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Pepa y yo: Descubrimientos a los 65
Fecha: 04/09/2026, Categorías: Bisexuales Autor: Lucas 2304, Fuente: TodoRelatos
... llevo días haciéndome pajas pensando en Enrique. A veces imaginándolo con Pepa, sí. Pero otras veces... otras veces imaginándolo conmigo. Y eso es lo que más me asusta. No es que tenga nada contra los gays. Joder, tengo amigos gays, he votado por el matrimonio homosexual, y me parece perfecto que cada uno haga lo que le dé la gana en la cama. Pero yo siempre he sido heterosexual. Siempre. Hasta ahora. «Quizás solo sea curiosidad», me tranquilizo a mí mismo mientras me pongo la chaqueta. «Quizás solo sea la emoción de lo prohibido. Quizás solo sea que ese cabrón de Enrique es tan jodidamente carismático que podría seducir a una monja». O quizás sea que, después de sesenta y cinco años en este planeta, estoy descubriendo que no me conozco tan bien como creía. El taxi nos recoge puntual, y durante todo el trayecto no puedo dejar de pensar en que estoy a punto de conocer al hombre que ha conseguido que me cuestione cosas sobre mí mismo que creía grabadas a fuego. «Todos estos años casado con Pepa y ahora resulta que fantaseo con verla follar con otro tipo... y con ver a ese tipo en acción», me martillea la cabeza mientras veo pasar las luces de la ciudad. «¿Qué coño me está pasando?» El conductor no para de lanzar comentarios sobre lo guapa que está Pepa, y yo tengo que contenerme para no decirle que cierre el pico. No porque me moleste que la piropeen —mi mujer está espectacular—, sino porque estoy demasiado nervioso para aguantar charla. «¿Nervioso ...
... por qué, Miquel? ¿Por ver a tu mujer con otro hombre o por ver a ese otro hombre... sin más?» La respuesta me aterroriza porque no estoy seguro de cuál de las dos opciones me pone más nervioso. Cuando llegamos al club, la impresión es inmediata. Por fuera parece una casa señorial, pero en cuanto traspasos las puertas, te das cuenta de que estás en un universo paralelo donde las reglas normales no aplican. La música late como un corazón gigante, las luces púrpura y azules crean una atmósfera de ensueño húmedo, y el aire... joder, el aire está cargado de sexo, sudor y promesas no cumplidas. «Aquí es donde mi matrimonio viene a morir», pienso con una mezcla de terror y excitación. Y entonces lo veo. Enrique está apoyado en la barra, y es incluso más impresionante en persona. Metro ochenta y cinco de pura elegancia masculina, vestido con una camisa que se ajusta a su torso como una segunda piel, y esa sonrisa... esa jodida sonrisa que hace que se me olvide respirar durante un segundo. «Dios mío, es como si hubieran esculpido la definición de 'atractivo' y le hubieran dado vida», pienso mientras siento que la boca se me seca. «Mierda. Estoy jodido». Cuando nuestras miradas se cruzan, algo pasa. No sé qué, pero pasa. Es como una descarga eléctrica que me recorre desde los ojos hasta la entrepierna, pasando por lugares que ni sabía que existían. Él sonríe y se acerca con esa confianza felina que he estado admirando en las fotos, y yo tengo que hacer un ...