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Pepa y yo: Descubrimientos a los 65
Fecha: 04/09/2026, Categorías: Bisexuales Autor: Lucas 2304, Fuente: TodoRelatos
... en una cosa: ver a Pepa deseada por otro hombre es increíblemente excitante. Ya lo había comprobado en Fuerteventura. Pero la idea de que ese otro hombre también me deseara a mí... Eso era completamente nuevo. Y aterrador. Y, joder, también excitante. —¿Miguel? ¿Todo bien ahí fuera? —la voz de Pepa me saca de mis cavilaciones. —Perfectamente —miento, ajustándome los pantalones donde cierta parte de mi anatomía ha reaccionado a mis pensamientos—. Solo estoy... preparándome mentalmente. —¿Preparándote para qué? —pregunta, asomando la cabeza por la puerta del baño con esa sonrisa traviesa que me enamoró hace décadas. —Para ver cómo mi mujer se acuesta con un tío que está más bueno que el pan. Se ríe con esa carcajada genuina que siempre me desarma. Cuando sale del baño, casi me da un infarto. Joder. Mi Pepa se ha transformado en algo que Anne Rice habría firmado sin dudarlo: una vampiresa con el poder de seducción de La Reina de los Condenados. El vestido negro se pega a su cuerpo como una segunda piel, el maquillaje realza sus ojos verdes hasta convertirlos en faros hipnóticos, y esos tacones de vértigo... «Dios mío, va a devorar a alguien esta noche». —¿Solo eso te preocupa? —pregunta, pasándose la lengua por los labios de una forma que debería estar prohibida por ley. «Si supieras», pienso, observando cómo cada movimiento suyo es pura predación elegante. Mi mujer se ha convertido en una cazadora nocturna, y esta noche Enrique y yo somos sus ...
... presas elegidas. Dos hombres a punto de ser devorados por una diosa sedienta que lleva treinta y cinco años perfeccionando el arte de volverme loco. —Bueno, también me preocupa que después de ver sus abdominales, te des cuenta de que te has casado con un hombre que tiene más tripa que un Buda feliz —bromeo, aunque parte de mí lo dice en serio. Pero ella ya no me escucha. Está demasiado ocupada admirándose en el espejo con esa sonrisa de satisfacción que significa problemas. Muchos problemas. Del tipo que acaban con hombres convertidos en zombis babosos rogando por más. —Miguel, amor —se acerca y me abraza, oliendo discretamente a ese perfume que me vuelve loco—, llevo treinta y cinco años eligiéndote cada día. ¿De verdad crees que unos abdominales van a cambiar eso? —Depende de lo bueno que sea lo que envuelve esos abdominales —bromeo, aunque parte de mí lo dice en serio. —Idiota —me da un beso en los labios—. Además, ¿quién dice que voy a ser solo yo la que disfrute esta noche? Se aleja con una sonrisa enigmática que me deja con más preguntas que respuestas. «¿Qué coño significa eso?» Pero no tengo tiempo de preguntárselo porque ya está terminando de arreglarse, y yo sigo aquí, plantado como un pasmarote, intentando procesar la idea de que esta noche voy a conocer en persona al hombre que ha estado poblando mis sueños húmedos las últimas semanas. «Joder, Miquel. ¿Sueños húmedos a tu edad? ¿En serio?» Pero es la verdad. La jodida verdad es que ...