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Los espejos de Laura
Fecha: 05/09/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Cortesana-Xochi, Fuente: CuentoRelatos
Se había hecho muy tarde en el estudio, soy arquitecta, 50 años y placeres que conquisto en todos los espejos en los que me descubro erótica, provocadora y sensual. Tengo amigos, amigovios y también otros cómplices de mis pecados, algunos de esos pecados tienen precio, a otros los llamo «touch on go» por ser más ligeros y por supuesto, esos que no dejan sino una toalla mojada o un bikini olvidado en el cuarto de un hotel. Me volteo y me vuelvo a mirar en el espejo del ascensor que tarda lo suficiente desde el piso veinticuatro hasta la cochera del edificio, cuando mi cabello sobre mi blusa provoca el roce con mis lolas, acusando una provocación sobre el escote de mi camisa desabotonada, las pecas como cataratas se precipitan y desaparecen hacia mis pezones; —toda una zorra—; sacudo revolviendo mi cabello y ese placer de sentirme una puta se hace más perverso. No tenía ganas de conducir por New York hasta mi depto. en Queens, noche de viernes con el tráfico atascándome y para demorar dos horas hasta el supuesto placer de darme un baño en mi jacuzzi, con velas, aromas y un champagne que me espera en mi apartadado mundo, en aquel piso sesenta y nueve sobre la noche encendida de esa New York. ¡Pero no!, lo deseaba sí, pero un buen trago me tentaba mientras caminaba por las calles de Manhattan. En una de aquellas perdidas calles me tentó otra vez el deseo, porque acaso en esos momentos la perdida era yo, entré en uno de esos bares con aromas que se confunden con mucho ...
... humo de cigarros; pedí un «on the rocks», cuando sola me senté en un apartado, conjugando mis largas piernas, que desnudas estaban cubiertas con una minifalda negra; alguien me tomó del hombro, era suave el roce de aquella mano, era la de una mujer. —Hola Lau. ¡Que placer verte en esta intimidad!, ¿Cómo te atreviste?, ¿Vos siempre tan purita? (…) —Ya vez Mena, siempre hay una primera vez. —¡Una escapada secreta! —Quizá, pero veo que esta, ya no lo es tanto… ¡Me encontraste! Mena era una amiga de esas tardes de tenis en el club, nos habíamos hecho muy amigas y habíamos compartido también a aquel profesor de tenis, entre tangas húmedas, duchas y orgasmos. Aunque casual el encuentro con Mena fue tomando su erotismo, cuando las copas de champagne remplazaron a mi «Jack Label», el ambiente, y cada vez más cerca de medianoche aumentaba los placeres en toda aquella escenografía de ostentaciones eróticas. Ese «Night Club» era ideal para ir en busca con quien terminar la noche de un viernes en N.Y. Los ojos verdes de Mena se deslizaban sin miramientos sobre mi escote, los que se abría aún más, para que ella deseara cada una de mis pecas, hasta que notara que, sin «soutien» mis lolas todavía estaban firmes. Sin darse cuenta ella, advertí que también se mordía los labios cuando la comencé a provocar con algunos comentarios, mientras a sorbos cortos bebía sobre una nueva copa un «rosé frappé»… Descrucé mis piernas con alta soberbia y provocación que le dejé ver que ...