1. Los espejos de Laura


    Fecha: 05/09/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Cortesana-Xochi, Fuente: CuentoRelatos

    ... tenía puesto un «culotte less» y como los encajes eran translucidos, se evidenciaba lo depilado de mi pubis, y por tal, mi monte de venus apenas dibujado por una tira de vellos delicadamente delineados —como siempre—… Mena no resistió mi provocación, su tentación llegó a cumplirse cuando comenzó a acariciar mis piernas, yo sentí correr ese escalofrío en mis pezones que se volvieron a descubrir en ese bajo relieve de mi camisa de seda negra, y aún más, se abrían sus ojos mientras iba clavando su mirada en la mía, se prolongaban más los silencios que se convirtieron en excitantes deseos.
    
    Sin pensarlo dos veces, de un solo impulso la tomé del cuello y le di tal beso en los labios que nuestras salivas se conjugaron asquerosamente en una. Yo gimiendo, mientras ella encontró con sus caricias la forma de correr mis encajes, penetrándome, mojando sus dedos en mí, los que quitó después de un largo rato de mi húmeda vagina. Yo volví a abrir los ojos luego de sentir ese morbo lésbico, cuando Mena llevó sus dedos húmedos con todos mis flujos hacia sus labios y sin más me dijo: —Almíbar para mi deseo de tenerte—.
    
    Yo sentí otra vez ese escalofrío, mirando hacia todos lados, buscando no ser reconocida en ese boliche, aunque después de todo nada me importaba a esas alturas de la noche; pero caí en la cuenta que era uno de esos boliches para Solos y Solas, ¡Suspiré aliviada! humedecí mis labios provocativamente y volví a besar a Mena, ahora más suavemente, como aceptando su ...
    ... deseo.
    
    No me sentí una lesbiana en ese momento junto a Mena, pero había descubierto ese algo diferente sobre mi piel y ¿por qué no? en mi sexualidad, ¡por algo me había humedecido toda! y no solo eso, sino que yo tomé la iniciativa de confundirnos en un «chupón» de labios terriblemente mojados por demás. Mirando los ojos de Mena —siempre en silencio—, mi vida pasó en ese instante, como sucede ese replantearse que a los cincuenta años me estaba haciendo. Mena volvió a besarme, sin antes meter su índice en la copa de champagne para rozarlo sobre mis labios, lo que me electrizó. Tenía que ir a la toilette…
    
    Cuando estuve delante de ese espejo, vi como afloraban todos mis pecados, las infidelidades a mi esposo que estaba en Buenos Aires, la traición a mis hijos… Algunas lágrimas corrieron el rímel de mis pestañas, que desdibujé agresiva sobre mis mejillas, sintiéndome más, más y más puta; supe que no volvería a ser la misma al salir de esa confesión que me estaba dando a mí misma… ¡Ya no sería la misma!, y tal vez nunca fui una sola, sino muchas en mis desvaríos. Sentí que mi vida había pasado tan violentamente que apenas podía recordar que estaba haciendo allí.
    
    En ese momento entrando Mena a la toilette me apartó también de mis recuerdos y de mis pensamientos; me tomó por detrás apoyando su cuerpo sobre mi espalda mientras que con sus manos apartando mi cabellera comenzó a besarme el cuello; cerré los ojos y me volví a entregar a su juego lésbico y perverso. No resistí, dejé a un ...