1. Los espejos de Laura


    Fecha: 05/09/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Cortesana-Xochi, Fuente: CuentoRelatos

    ... lado mis pensamientos y mis fantasmas; giré, la abracé solo nos separaban nuestras lolas, la volví a besar, y me entregué. Le sugerí que volviéramos a mi estudio, que fuéramos por mi auto y nos iríamos a mi departamento en Queen; consintiendo me devolvió una leve sonrisa, y me volvió a besar; ¡yo enloquecía conteniendo mis orgasmos!
    
    No sé cómo pude conducir cruzando las autopistas desde New York hasta Queens teniendo a mi lado el morbo lésbico que nunca había sentido, me temblaban las piernas tratando de volver a contener mis orgasmos, con solo pensar que pasaría esa noche con Mena en mi cama, mientras ella jugaba ese erotismo con sus palabras, sin dejar que su mano jugando, apartara otra vez mi falda, hasta que descubría lo mojada que yo seguía.
    
    Siempre dejo en el living, encendidas las luces tenues que se conjugan con los cielos y con la silueta de la ciudad a lo lejos, como esos fantasmas que me persiguen siempre. Llegamos, Mena se deslumbró ante tal vista desde aquella altura; le ofrecí que sirviera un par de tragos, jugamos un poco más con caricias, cuando ya la noche nos invitaba desbordándose otra vez; en mi viejo equipo de música hice sonar un long play, «All the things you are», el erotismo nos fue envolviendo y comenzamos a bailar «cheek to cheek». Debo confesar que la excitación que sentía mi cuerpo debía contenerla aún contra mi delirio, aún no me sentía tan libre como para entregarme…
    
    —Me doy una ducha y vuelvo —le dije, sin que mis labios se despegaran ...
    ... de sus labios.
    
    —Te deseo Laura, —dijo suspirando un gemido erótico.
    
    Me fui desnudando frente al espejo que juega con mis perversas curvas, me tentaba en el recuerdo de mis pecados, me metí en la ducha; dejé que el vapor empañara el vidrio de la mampara y allí apoyé mis senos, los pezones sintieron la calidez de ese vidrio, con esa calentura ardiente empecé a masturbarme, tratando de calmar la lujuria que me había encendido… ¡Fue en vano! No quise acabar, imaginé mis orgasmos en los brazos de Mena, sentí que ahora estaba dispuesta a ello, pero antes, debía pensar en ser yo quien la sedujera al salir de ese baño.
    
    Me calcé otro culotte más sensual, con un camisolín entreabierto blanco sin sostén, con sandalias de tacos altos, y me fui acercando al living llevando mi dedo índice a mi boca —como incitando la imagen—. La música seguía sonando, pero Mena ya estaba en el cuarto y de rodillas sobre mi cama, desnuda, apenas se dibujada su silueta a contra luz del ventanal que la enmarcaba en ese brillar de luciérnagas de los edificios de New York, me quedé contemplándola mientras ahora era yo quien se servía una copa de champaña, retrasando el momento.
    
    Estaba a punto de experimentar mi bisexualidad, abrí mi camisolín dejándole ver mis lolas, pero Mena se fue acercando, descubrió mis pezones y comenzó a besarlos, a mordisquearlos con tanta ternura, con tal delicadeza, que mi cuerpo se electrizó y aún más, mis pezones crecieron entre sus labios. Sus manos acariciaban mi cola ...