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Mi Tía, Mi Estrella del Porno Personal
Fecha: 06/09/2026, Categorías: Incesto Autor: el Bardo, Fuente: TodoRelatos
... camisola rosada y hundió su rostro en el pecho del muchacho, quien ya la había guiado hasta su propia habitación. La recostó y la tapó bajo esa gruesa frazadas. “¿Pero qué mierda?” se preguntó Martín. Avanzó hasta la ventana, notando como la pantalla de su iPhone se iluminaba indicándole que había dejado de cargarse. Se cortó la luz. Al correr un poco la cortina algo de temor sintió, las palmeras estaban ladeadas por el fuerte viento, algunos transformadores eléctricos seguían estallando en el horizonte y la lluvia caía con fuerza. No recordaba haber visto algo así y eso que era un muchacho del sur, donde lo que más acontecía era la lluvia y los vientos. Pero lo que estaba viendo era más huracanado y su cuerpo se sobresaltó al sentir como la estructura de esa casa crujía. Soltó un bostezo y recordó de pronto el sueño acumulado por ese ajetreado día, corrió la puerta de su closet y tomó la única frazada que tenía libre. Salió de su habitación y llegó hasta la sala de descanso, sentándose en ese sillón frente al televisor... se sintió el emperador de los estúpidos al intentar encenderla. No había luz. Resopló, se recostó y se tapó con esa delgada frazada. No pasaron muchos segundos cuando su cuerpo se estremeció por el frío que comenzó a sentir. Intentó taparse mejor los hombros, pero sus pies quedaron descubiertos y soltó un ligero gemido lastimero. ¿De dónde sacaría más ropa de cama? Pensó en los cojines, intentó con ellos cubrirse los pies, pero al primer ...
... movimiento el cojín terminó en el suelo. Pensó en la ropa de cama de su tía, pero esa ya debía estar mojada y, afortunadamente, el sueño estaba siendo más intenso y sus ojos comenzaron a entrecerrarse... se frotaba los pies entre ellos para darse algo de calor y los ojos ya estaban completamente cerrados. Soltó un resoplido y se durmió... -Martín... ¡Martín! Abrió los ojos de golpe, nuevamente, poco y nada había dormido, pero se sorprendió de ver esos bellos ojos café oscuro muy cerca de él. Su tía estaba de rodillas junto a él y estuvo a punto de zarandearlo, pero él se incorporó. -¿Q-Qué? ¿qué pasó? -Vamos. -¿Dónde? -A la pieza, rápido... -¿Por qué? -No puedes dormir aquí, te morirás de frío, mírate ¡estás temblando!... vamos, es una orden. Aceptó esa mano y ella lo guio hasta su habitación, donde se recostó rápidamente. Él no supo bien qué hacer, pero agradeció que dejara su lado desocupado, al parecer sabía perfectamente cuál era su lado preferido, hacia la derecha. Lentamente se recostó y agradeció el calor que sintió su cuerpo cuando esas frazadas lo taparon. Pero esta vez, lamentablemente, el sueño parecía haberlo abandonado definitivamente y eso algo de rabia le daba... más aún cuando su tía ya resoplaba por lo bajo, dormida. “Hubiese sido mejor quedarme afuera” se dijo Martín. Pero de pronto sus ojos se volvieron a cerrar y, nuevamente, como si de un pestañeo se tratara los volvió a abrir. Esta vez producto de una rama que ha golpeado contra ...