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Mi Hermano y Sus Secretos
Fecha: 08/09/2026, Categorías: Incesto Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30
... en su abdomen. A ratos, lo miraba mientras lo hacía. No con lujuria, sino con una extraña ternura.) (Cuando Florencia se detuvo, lo hizo por voluntad propia. Lo soltó con lentitud, sin romper el silencio. Levantó la mirada y se encontró con los ojos de David. Había algo nuevo allí. No solo deseo. Algo que ninguno sabía cómo nombrar.) DAVID (en un susurro) ¿Por qué te detienes? FLORENCIA (con voz baja, temblorosa) Porque también quiero ver… seguir viéndolos… (Sus dedos buscaron el control remoto. Sin levantarse, sin cubrirse, sin pedir permiso. Le dio “play”. La cinta se reanudó.) (Los gemidos de Verónica llenaron la sala como un vapor denso, mezclándose con el aire cargado de sus propias respiraciones. David se quedó inmóvil, mirando la pantalla, pero sintiendo otra cosa completamente distinta: la lengua de Florencia, suave y decidida, envolviendo su verga otra vez.) (Su pene volvió a entrar en su boca con la misma naturalidad con la que había sido dejado. No hubo anuncio, no hubo preparación. Solo ese deslizamiento lento, húmedo, eléctrico. Florencia lo había mirado de reojo al hacerlo, como si buscara su consentimiento sin pronunciarlo.) (En la televisión, Esteban hablaba entre suspiros. Decía frases entrecortadas que Verónica repetía con obediencia ritual. Pero para David, la voz más poderosa era la de Florencia: muda, tibia, temblorosa, hablando a través de la presión de sus labios, del ritmo que imprimía con la boca, de la respiración que se ...
... aceleraba entre gemidos ajenos.) (David apoyó una mano en la cabeza de ella. No para detenerla. Para follarla.) (Florencia no se detuvo. Su boca seguía moviéndose con entrega, con intención. El sonido del video —los gemidos de Verónica, las frases rotas de Esteban— se fundía con el murmullo húmedo de su acto, con la respiración entrecortada de David, con la tensión de algo que desbordaba lo físico.) (La escena en la televisión se volvía cada vez más intensa, pero ninguno de los dos la miraba ya directamente. Estaban adentro. De la cinta. De sí mismos. De algo que no sabían nombrar, pero que sentían en cada centímetro de piel, en cada estremecimiento compartido.) (Florencia lo sostenía con firmeza. David se había rendido al momento: no hablaba, no pensaba, solo respiraba con dificultad, entregado a lo que ella le ofrecía sin condiciones. Cuando el semen inundó su boca, Florencia no se apartó. Lo recibió con los ojos cerrados y una quietud que no era resignación, sino algo más parecido a aceptación.) (Tragó con suavidad. Luego se incorporó, despacio, como si el cuerpo le pesara más de lo normal. Sus labios brillaban. Su pecho subía y bajaba con cada respiración entrecortada. David seguía con los ojos cerrados, aun temblando levemente, con una mano apoyada en el muslo, otra colgando del borde del sofá.) (Pasaron unos segundos en silencio. No había música, ni palabras en la pantalla. Solo los cuerpos. La habitación azul. El eco del video que seguía corriendo en ...