1. Una biografía: inicios


    Fecha: 09/09/2026, Categorías: Transexuales Autor: Carla, Fuente: TodoRelatos

    ... dejaban entrar a gente así y mi madre terminó con un comentario que me mató: “No os preocupéis que ya he dicho a la encargada que mientras acepten a gente así nosotras no volveremos. A ver quién se gasta más allí”.
    
    No sé cómo lo hice para aguantar toda la cena sin llorar pero a medida que pasaba el rato la sensación de tener una piedra enorme en el estómago que me pesaba y me robaba el aire fue en aumento. Lo que sí sé es que una vez en la habitación, cuando me pude poner a llorar sin pausa, ya tenía claro que yo, allí, no podía seguir.
    
    Cuando me sentí suficientemente entera y tuve claro en mi cabeza que iba a suceder a continuación llamé a Sergio y entré lágrimas le pedí que me acogiera en su casa. Si intentó que no tomase ese camino o deshacerse de mí no me di cuenta y respondí a cada una de sus dudas haciéndole ver qué debía ayudarme, que aquella decisión era irrevocable y que no había otra salida. Me sentí enormemente agradecida cuando aceptó y sin llegar a imaginar todo lo que iba a implicar aquella decisión me dediqué a escribir sendas cartas a mi familia y a Laura contándoles lo que había sucedido. Para mí familia dejé un resquicio para la comprensión y una vía, si me aceptaban tal y como era, para recuperarme.
    
    Esa tarea me ocupó una noche que pasé casi en blanco y, por suerte, sin ponerme a pensar fríamente en ningún momento. Cuando salió el Sol estaba preparada para irme y dejar toda mi vida atrás. Tenía la mochila que usaba a diario preparada con algunos ...
    ... recuerdos y la poca ropa que tenía. Después de desayunar, como un dia cualquiera cogí la bolsa, me despedí de todo el mundo y salí de casa con mis hermanos, desviándome como era habitual para ir a recoger a Laura. Pero no fui directamente a su casa, en lugar de eso esperé a ver cómo se marchaba sola para poder dejar la carta que había escrito en su buzón. La último que hice antes de coger el bus fue pasar por el banco y vaciar mi cuenta bancaria, no tenía mucho pero esperaba que me ayudase.
    
    Crucé la ciudad de punta a punta en lo que para mí fue un viaje que me separó de todo. Mi familia, mis amigos, mis cosas estaban tan lejos como si hubiese ido de Barcelona a Tumbuctú. De repente me encontré en una ciudad que no conocía, rodeada de gente que me era totalmente anónima. Una sensación que se extremó cuando llegué a casa de Pedro.
    
    Llamé al timbre del octavo tercera y una voz me abrió, yo subí en un ascensor antiguo y lento hasta el noveno segunda y debajo de la alfombrilla , como me había dicho, encontré una llave. Pedro se marchaba de casa a las cinco de la mañana y volvía a las cinco y media de la tarde así que me encontré totalmente sola. El edificio era en uno de esos altos y antiguos que se veían cuando salías de la ciudad y que parecían hechos con el menor gusto y gasto pasibles y el interior cuadraba con esa idea. Yo venía de un piso de 250 metros cuadrados que tenía, incluso, una zona para el servicio y de repente me encontré con un piso de cincuenta metros con dos ...
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