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Una biografía: inicios
Fecha: 09/09/2026, Categorías: Transexuales Autor: Carla, Fuente: TodoRelatos
... habitaciones y un balconcillo diminuto desde el que solo se veían más edificios iguales, mucha ropa tendida y algún atisbo de mar. Fui al cuarto para cambiarme y maquillarme y después inspeccioné el piso palmo a palmo. Fue entonces que empecé a comprender todo lo que había pasado en realidad, hasta qué punto había cambiado mi vida. De ser un chico de clase alta que estudiaba me había convertido en una chica trans, con el título de la ESO y nada más que dependía totalmente de un hombre que apenas conocía y con solo una amiga allá lejos. Después de aquello no volvería a ser un chico, a vestir como tal, pero había renunciado a mucho. Sabía que ahora debía tener a Pedro tan contento como fuese posible para sobrevivir. Así que me pasé el día en la casa, limpiando y preparando una cena con lo que encontré y en base a mi experiencia nula en la cocina. Cuándo fue la hora de su llegada me preparé en la puerta con una cerveza en la mano, aguantándome las ganas de llorar y me eché a sus brazos para besarle. Quería ser la mujer ideal y cuando intentó hablar de cómo estaba le respondí con evasivas mientras le llevaba al sofá. Mostró algo de resistencia cuando mis manos empezaron a jugar con su bragueta pero lo que encontré demostró que iba por buen camino.”No hace falta…”, empezó mientras agarraba el tronco duro y lo sacaba del pantalón. Yo le hice callar y agarré el pene con toda mi mano. Con cariño la moví arriba y abajo un par de veces y le hice sentar. “De verdad que no hace ...
... falta”, repitió cuando me arrodillé enfrente de él. “Claro que hace falta —respondí con una sonrisa—, estoy agradecida y quiero demostrarlo y, además, me apetece”. Y tras sonreírle le seguí acariciando mientras miraba la verga. Tenía un buen tamaño, como la mía, pero era más gorda. Con la mano libre comprobé que mi cosita estaba bien dura también y me dispuse a empezar la tarea. Sentí la piel caliente debajo de mi lengua y recorrí el tronco duro hasta la base antes de volver a subir y colocar mis labios encima de la punta. Lo hice como imaginé que sería mejor y creo que acerté. Con un gemido suave de placer Pedro colocó sus manos sobre mi cabeza. Lo tomé como una señal para rodear el tronco con mi boca y con suavidad empezar a bajar. Lentamente, gozando de cada centímetro, sentí como la verga dura entraba en mi y me ponía cada vez más y más caliente. No sé si en algún momento dude de si me gustaría pero a esas alturas ya tenía claro que me encantaba. Cuando sentí, con cierta frustración, que llegaba al final, me volví hacia arriba y empecé a marcar un ritmo. La verga entraba y salía de mi, un poco cada vez y Pedro acompañaba con sus manos. Al mismo tiempo los gemidos de él se volvieron más intensos y mi mano empezó a acariciar mi verga dura. No sé si aquello duró mucho pero a mí se me hizo corto. Hubiese seguido con el tronco en mi interior para siempre pero Pedro, con las manos, agarró mi cabeza más fuertes y cambió el ritmo; vi que ya se acercaba. De golpe la velocidad a ...