-
Amigos con derechos: Paulita Arteche
Fecha: 13/09/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: El Negro, Fuente: TodoRelatos
... volvió con una tanga puesta como única vestimenta. Se sentó en la cama y mirándome, volvió a tomar la palabra. Paula: el sábado, no voy a ir al boliche, voy a esperarte para que pasemos la noche juntos. Prometeme que no te vas a hacer ni una paja, así me guardas la leche a mí. Alejo: es lunes, me pedís mucho. Paula: Son 5 días, te pienso exprimir por completo. Me levanté de la cama, me di una ducha rápida y volví a buscar mi ropa, desnudo y con la pija a media asta. Ella, sentada en la cama me miraba con una sonrisa. Paula:¿vas a aguantar? Alejo: vamos a tener que negociar. Paula: ya veremos, ahora ándate, quiero dormir un rato antes de ir a clases. Me dio un beso en la mejilla a lo que respondí con un pellizco en la cola. Me fui a casa, tenía clases yo también en 2 horas, pero estaba destruido. Durante las 4 horas de clase, por momentos me dormía sentado, mis compañeros de curso me cargaban por mi estado. Los días se hacían de goma, el sábado no llegaba nunca y cada vez que se hablaba de Paula en casa era para indicar como había cambiado su actitud, se la veía más contenta y aplicada en las clases, si hasta había deslizado que pretendía iniciarse en algún jardín de infantes privado, para ocupar su mañana y quizá cambiar de departamento para fines de año. Hasta que llegó el sábado, fuimos todos al boliche y aprovechamos que el grupo se disgregaba para ir a bailar o encontrarse con sus novios y novias, para huir con Paulita rumbo a su ...
... departamento. La noche fue bestial, ella comandaba la acciones: cabalgaba, se detenía un rato sin dejarme acabar, se recostaba en la cama y colocaba sus piernas en mis hombros para que la clavara y pudiese entrar más a fondo, cuando notaba que yo aceleraba tratando de llenarla de leche, me trababa con sus piernas y me detenía nuevamente, hasta que finalmente se puso en 4 patas y abriendo bien las piernas me ofreció la mejor posición para completar la sesión de sexo, hasta acabar ambos y derramar los dos todos los fluidos posibles: mi leche y sus flujos abundantes. Dejamos la cama hecha un desastre, caímos sobre el manchón de las sábanas y nos embadurnamos con nuestros jugos. Nos reímos de cómo habíamos dejado todo. Fuimos juntos al pequeño baño y nos situamos bajo la ducha, abrimos el grifo y nos lavamos mutuamente. El toqueteo, estaba a punto de encendernos nuevamente, pero ella me detuvo. Paula: acá no, es peligroso, podemos patinar y golpearnos. Alejo: está genial garchar bajo la lluvia Paula: si, pero no aquí. Quizá otra noche, en otro lugar más seguro. Nuestros encuentros siguieron por casi 4 meses, una o dos veces a la semana, los días variaban según nuestros horarios lo permitían: de mañana, de tarde y de noche. En el mes de Julio, unos días antes de las vacaciones de invierno, me avisó que las pasaría en casa de sus padres, por lo que habría 15 días de descanso y programamos una despedida acorde: pasaríamos la noche en un albergue transitorio. Para no ...