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Una morena caribeña y una rubia española
Fecha: 15/09/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Esquiva, Fuente: CuentoRelatos
... mi trabajo y entré en un estado de depresión aguda que me duró más de un año. Mi aspecto lamentable, la caída en picada que experimenté, hicieron que me quedara completamente sola. Mi relación con mi familia se rompió totalmente, lo mismo sucedió con las amistades que, horrorizadas, descubrieron mi lesbianismo y me hicieron completamente a un lado, hasta que Rafaela, mi amiga de la adolescencia, me llevó a una sicóloga y comencé una terapia. Tuve que dejar el departamento, vender mis muebles, mi computadora, y mudarme a un cuartito en un barrio apartado. Rafaela me recomendó con un amigo suyo del periódico y me tomaron a prueba durante un mes. Finalmente me quedé trabajando y entonces comenzó, hace poco más de seis meses, lo que decidí llamar “tiempo de mimos”, me inscribí en un gimnasio, empecé a hacer vida sana, me dejé crecer el pelo y ahorré para tomarme unas vacaciones en un lugar tranquilo, es un pueblito casi secreto, te va a encantar, me recomendó la sicóloga. Aunque el agua estaba deliciosa salí del mar antes de las seis, me di una larga ducha y bajé al salón donde, después de una hora, mi pelo quedó hecho una pinturita. La muchacha que me arregló el cabello me dio datos de los lugares donde se podía comer barato en la noche, me dio el nombre de un taxista de confianza y la tarjeta de un mercadito al que podía pedir bebidas, pan, galletas y otros comestibles por teléfono. Al salir al balcón a colgar mi traje de baño me encontré con Macarena que, desde el ...
... balcón vecino, tomaba fotos con una cámara digital. Nos pusimos a charlar y, cuando llevábamos casi una hora hablando, ella me preguntó si conocía un lugar para cenar. Le hablé de los lugares que me recomendaron y ella me invitó. Mi intención era acostarme temprano, ver un poco de televisión, si funcionaba, o leer, pero me pareció una descortesía no aceptar. Me puse uno de mis pantalones, una blusa y sandalias, cargué en la cartera un pañuelo para, llegado el caso, protegerme el pelo y salí. Macarena usaba una falda larga, zapatillas deportivas y una camisa suelta. Tenía la cara enrojecida. Finalmente llegamos a un barcito pequeño que tenía algunas mesas casi junto al mar y pedimos una pizza y un par de cervezas. Hablamos de nuestros respectivos trabajos. Macarena era ingeniera en sistemas y trabajaba en una empresa de control de producción de alimentos. Regresamos al hotel casi a las once de la noche. Antes de las once y media Morfeo me acunaba en sus brazos. Los golpes que sonaron en la puerta me rescataron de una pesadilla que incluía las rotativas del periódico. Salté de la cama envuelta en una sábana y abrí la puerta con ojos legañosos. -Perdóname, pero desde el balcón te oía quejarte, pensé que tal vez te pasaría algo o… -Gracias, estaba teniendo una pesadilla en realidad, ¿ya desayunaste? -Iba a eso ahora mismo… ¿quieres que te guarde un lugar? -Bueno, gracias. Bajé rápidamente y comí como si no hubiera cenado. -Estas vacaciones van a hacer ...