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Una morena caribeña y una rubia española
Fecha: 15/09/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Esquiva, Fuente: CuentoRelatos
... pared. Me agaché a buscarlo y olvidé por completo que solo estaba cubierta por la toalla. Cuando lo hube encontrado Macarena se había dado vuelta y me miraba, no supe si con desconfianza o con extrañeza. Cuando finalmente comencé a aplicarle la crema aceitosa noté que el masaje la relajaba. Cubrí su espalda por completo, empapé sus glúteos redondos y firmes, los muslos rosados que se erizaban al contacto de mis manos. -¿Terminaste? -Sí. Se dio vuelta entonces y sus senos carnosos, lisos como frutas frescas y apetecibles se hamacaron durante un segundo y mi deseo empezó a ser un dolor. Dioses, es tan hermosa, pensé mientras la bañaba en crema. -¿A ti te arde la piel? Asentí, aunque por dentro sabía que el ardor no era del sol, sino de esta tentación que se presentaba en mi cama en un momento en que mi sexo reclamaba la música que le negaban casi dos años de silencio monacal. En la semipenumbra del cuarto la piel de Macarena brillaba como una joya tras una vidriera, tan cercana y tan prohibida. -Ven, acuéstate… Sus manos viajaron por mi espalda, por mis muslos, hasta mis talones, y cuando terminó solo dijo que regresaba enseguida, pero ya no volvió. Permanecí en la cama y me dormí. El viento del ventilador de techo me secó toda la crema. Desperté como a las siete de la mañana, y solo entonces noté que no había cerrado la puerta del balcón. Me vestí rápidamente y me asomé a ver el paisaje marino en la mañana. En ese momento vi a Macarena en el balcón, ...
... estaba tendiendo una blusa recién lavada. Me saludó sonriente y yo le correspondí. -¿Quieres venir? -preguntó. Asentí y en pocos segundos estaba en su habitación. Macarena tenía un discman más moderno que el mío, y un pequeño radio de pilas. Buscó algo de música y se conformó con una canción de Alex Ubago. -Quería disculparme contigo, verás, me parece que anoche, tal vez fue un exceso de confianza de mi parte… -Pero muchacha, ¿qué tú dices? -Pues… ocurre que… no sé… tal vez yo… No pudo continuar. Comenzó a llorar y me asusté un poco. La tomé de la mano y la senté en la cama, me senté a su lado. Me miró directamente y sus ojos, anegados en lágrimas, parecían más verdes y más transparentes. -Eres tan bonita -dijo y respiró hondo. -Y tú eres preciosa- repliqué y la besé antes de que pudiera decir nada más. Estaba preparada para que rechazara mi beso y me pidiera que la dejara sola, pero, muy por el contrario, ella devolvió mi beso y, antes de que pudiéramos darnos cuenta, estábamos desnudas sobre la cama, enredadas y jadeantes. Su cuerpo me pasaba por arriba, por los costados, era como un torrente de piel y de tibieza que luchaba por no volverse viento entre mis manos. Me deleitó con sus pezones erguidos en mi boca, mordisqueé su vientre y dejé que mi lengua se paseara por su sexo hasta que, sin que pudiera anticiparlo, Macarena se abrió de par en par, arqueó la cintura un par de veces y estalló en un orgasmo que me pareció increíble haber causado. ...