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Placer anónimo (1)
Fecha: 21/09/2026, Categorías: Confesiones Autor: lx69, Fuente: CuentoRelatos
... vecino, que como un toro estaba terminando la faena. “Yo ya tenía mis manos mojadas de mi humedad, pero muy cabreada, quería más.”. Ellos se durmieron, bueno él, porque empezó los ronquidos nuevamente. Yo apenas pude conciliar el sueño, porque amaneció rápidamente. En la mañana, después de ducharme, y con la mente más clara, decidí reclamar al encargado. Puse la queja por los ruidos y ronquidos nocturnos. La siguiente noche, si bien se escuchó que el vecino estaba allí no hubo ruidos ni ronquidos. Me quedé el siguiente día para descansar y atendí el curso virtualmente. El encargado tocó a mi puerta y me dijo que había hablado con el vecino, él se había disculpado porque llegaba muy agotado de trabajo en construcción y le hacía roncar más de lo normal, pero que ese día iba comprar un dispositivo para la boca y no seguir haciéndolo. Le di las gracias y se fue. A todas estas aproveché el día para descansar y tomar una ducha temprano antes que llegaran los demás inquilinos y la ocuparan. Salí a cenar y mientras me tomaba una copa de vino me llegaron a la mente los recuerdos de los sonidos de hace dos noches, no de los ronquidos, sino de los gemidos de aquella chica que quería ser yo… “pero que estoy pensando -me dije- sino conozco a ese tipo y si es un constructor debe ser un bruto, sucio”. Sin embargo, eso no impidió que tuviera un escalofrío interior que subía de su entrepierna. Ya se hacía tarde y ya había que volver antes de anochecer para descansar. Al entrar ...
... en el hostal noté que el baño común lo usaba alguien y agradecí el haberlo usado antes. Me tumbé en la cama y empecé a escrolear el Instagram esperando el sueño para dormir, pero volvía a mi mente el recuerdo de los sonidos armoniosos de placer de la amante de su vecino de habitación, que suponía que antes de cada gemido tenía una suave lamida o un fuerte chupón de clítoris. No pude más y bajé mi mano nuevamente a mi entrepierna que ya notaba su abultado botoncito deseando alivio. Tratando de recordar sus últimos orgasmos, solo recordaba que estaba tan preocupada por el trabajo, que había dejado su artilugio de placer que tenía en la gaveta junto a su cama. Excitada e inspirada se flotaba con rapidez su botón de placer cuando el portazo de la habitación del vecino al entrar, le hizo saltar de la cama cubriéndose como si fuera en la suya, “joder, que susto”, todo está tan pegado aquí. Ya era tarde las luces estaban apagadas y entendió que quien estaba en el baño duchándose era su vecino. Como pudo pasó el susto, pero con ira por la interrupción de su momento de alivio, no quedó otra cosa que seguir con el teléfono con molestia esperando para dormir. No pasaron 5 minutos cuando comienza a escuchar los ronquidos del vecino que parecían más fuertes que nunca. “¡Joder! -pensé- ¡lo que me faltaba!” Creo que la ira de la excitación cortada y los fuertes ronquidos que le hicieron pararse de golpe y asomarse al pasillo de las habitaciones y ver si estaba el encargado. Solo ...