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Intercambio entre hermanas - completo (cap. 01)
Fecha: 24/09/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Abel Santos, Fuente: TodoRelatos
... agenda mental profundizar en este tema cuando tuviera tiempo. Obtener datos, documentos, lo que fuera. Quizá podría encontrar pruebas que exculparan a Ana y que apuntaran a la mujer de su padre en exclusiva… Y que eso permitiera el retorno de la armonía entre las hermanas. * El sábado siguiente me levanté algo tarde, sobre las diez. Me aseé lo justo, me cambié el pijama por la ropa cómoda que utilizo para estar por casa y me dirigí hacia la cocina. Antes de llegar a la puerta, oí las risas de las dos hermanas y me quedé congelado. Aquellas no eran las risas de dos personas que estaban en una guerra como la que supuestamente libraban por aquellos días. Tal vez ya se han reconciliado, pensé. ¿No era eso lo que deseaba? Quizá debería felicitarme porque mis esfuerzos para convencer a Marta habían dado resultado. Pero, en cuanto recordé los acontecimientos de la madrugada anterior, me dije que aquello era imposible. Pocas horas antes Marta sostenía lo contrario. No, estaba seguro, la guerra no se había acabado, al menos por parte de mi mujer. Rememoré lo que había ocurrido sobre las seis de la mañana. A esa hora Marta me había despertado, ansiosa. Estaba ardiendo por dentro y me pidió que la hiciera lo que quisiera, pero que la apagara el fuego que sentía. En otras palabras, estaba cachonda como una perra. Mi mujer sabía cómo calentarme, así que, tras magrearme a su estilo, yo me encontraba tan caliente o más que ella. Dispuesto a darle lo suyo, encendí la lámpara ...
... de mi mesilla y me incorporé para coger un preservativo. Marta entendió lo que iba a hacer y me detuvo. Lo que a continuación dijo, era la mejor noticia que me había dado en los últimos meses. —Tranquilo, no cojas los condones… —suspiró, arqueando el cuello—. Pensaba contártelo y lo olvidé… Mmmm… He vuelto a tomar la píldora… A partir de ahora no necesitarás condón…. Nunca te gustó demasiado usarlo y ahora ya puedes olvidarlo. Que bien… ¿no? Me extrañó sobremanera la noticia. Aunque solo fuera porque el médico le había dicho no hacía tanto tiempo que las hormonas de la píldora no le convenían por sus antecedentes de cáncer de mama. Pero, caliente como estaba, dejé correr el asunto. Confirmé con una sonrisa lasciva que la noticia era de mi agrado y apagué la lámpara con un clic. Luego enfoqué todos mis sentidos en hacerla feliz… y de paso hacérmelo a mí mismo. La follé duro, tal y como le gustaba cuando estaba super cachonda, como en ese momento. En medio de la follada me bajé hacia su coño y se lo lamí hasta que el flujo parecía hacer rizos sobre su vello púbico. Antes de dejar que se corriera, me subí sobre su cuerpo y, con la cabeza apoyada sobre dos almohadas, le follé la boca hasta que me pidió clemencia. Solo entonces volví a penetrarla y la dejé que se corriera, mientras con una mano le tapaba la boca y con la otra le tiraba del pelo para que su orgasmo se prolongara. Durante todo el tiempo no dejé de decirle palabras obscenas al oído. Una vez relajados, ...