1. Hospital comarcal (8)


    Fecha: 25/09/2026, Categorías: Hetero Autor: Ricardo Lomas, Fuente: TodoRelatos

    ... ni para discutir. Pero su tono dejaba claro que no admitiría excusas y, además, tenía razón: se merecía una despedida a la altura. Me di una ducha rápida y, con la toalla a la cintura, me dirigí a mi habitación con pasos pesados. Al abrir el armario, me quedé de pie frente a él, tal y como te quedas cuando miras el horizonte en el mar. Todo me parecía inútil: los vaqueros, las camisas arrugadas, las camisetas mal dobladas. Estaba a punto de rendirme, de ponerme cualquier cosa, fingir lo suficiente para cumplir el expediente y volverme a casa lo antes posible; pero la mano se me fue, sin saber por qué, a esa camiseta blanca que me encanta cómo me queda.
    
    La desenrollé con desgana y me la puse. Estaba limpia. Olía a suavizante. Después busqué la sudadera de Nude Project, la crudo, que tiene un bordado pequeño en el pecho que apenas se nota. Me la puse sin pensarlo demasiado, más por costumbre que por estilo. Pero al vérmela puesta en el espejo del armario, me sorprendió verme mejor. La caída era buena. Cuidada sin parecerlo. Y todavía hacía algo de fresco por las noches, así que al menos era práctica. Para abajo dudé un segundo, y acabé escogiendo los chinos beige oscuro. Me costó decidirme. Me puse mis calzoncillos blancos de Calvin Klein, aunque nadie los fuera a ver esta noche y me subí los chinos sin ganas, como si me estuviera disfrazando. Al mirarme al esepejo salió de mí un intento de sonrisa.
    
    No estaba tan mal.
    
    Me peiné torpemente con los dedos, como quien lo ...
    ... intenta sin esperanzas de alcanzar un buen resultado, y me eeché un poco de colonia por el cuello. Sin ninguna intención más allá de agradarme a mí mismo. Salí al pasillo y justo me crucé con Virginia.
    
    Ella venía de la cocina con la camiseta marcada por las manos húmedas que acababan de terminar de fregar. No pude evitar que mi mirada se marchase ligeramente hacia sus pechos que, aunque estaban recogidos por un sujetador aparentemente negro, destacaban sobre manera. El intento de secar sus manos con la camiseta había pegado la camiseta lo justo para destacar sus atributos delanteros. Mi improvisada revisión a su figura no pasó desapercibida para Virginia que aprovechó para tirarme una pullita.
    
    —Como mires igual a alguna chiquilla esta noche te la llevas de calle —y silbó para hacerme un piropo— me toca arreglarme a mí.
    
    Se cruzó justo para dejar su olor en mi nariz antes de meterse en el pequeño baño. Yo me quedé un poco cortado. No me esperaba esa reacción. ¿Quería Virginia que ligase esta noche? ¿Me estaba lanzando algún tipo de indirecta que era incapaz de captar? El sonido de la ducha me sacó de mi ensimismamiento, y me volví a mirar en el espejo de mi habitación.
    
    Hoy me veía guapo, nunca he tenido problemas de autoestima, pero no suelo mirarme mucho al espejo. Quizá precisamente por eso. Me quedaba bien el conjuntito, eso estaba claro. ¿Sería hoy un buen momento para ligar? Lo cierto es que la imagen de Virginia había encendido un fuego que se había adormecido ...
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