1. Hospital comarcal (8)


    Fecha: 25/09/2026, Categorías: Hetero Autor: Ricardo Lomas, Fuente: TodoRelatos

    ... Sumiso. Inútil. Rendido.
    
    Y en el fondo, sé que eso es lo que más le gusta.
    
    Nos sentamos en una mesa al fondo de la terraza. Farolillos sobre nuestras cabezas, música suave de fondo, el bullicio de Cartagena mezclándose con el tintinear de vasos y risas a medio cocer. Ella eligió el sitio. Por supuesto. Ella elige y yo termino agradeciéndolo porque no suele fallar en sus elecciones.
    
    Nos sentamos y cruzó las piernas con un gesto despreocupado. El vestido negro se ajustó aún más, marcando sus muslos como si los acariciara. El tirante asimétrico dejaba uno de sus hombros completamente al aire, y la curva que formaba la cinta en su cuello me tenía hipnotizado. A veces olvidamos lo erótico que puede ser un hombro descubierto… hasta que lo tienes enfrente de ti. A dos palmos. Iluminado por una bombilla cálida y enmarcado por un vestido que parece diseñado para pecar.
    
    —¿Qué vas a tomar? —preguntó ella, como si no estuviera jugando con fuego con cada gesto.
    
    —Lo mismo que tú —respondí, casi sin pensar.
    
    —Ah, ¿así? ¿Tan influenciable eres?
    
    —Con ese vestidito que te has puesto me has dejado sin capacidad de decisión.
    
    Virginia sonrió, validando la respuesta que le había dado. Y entonces levantó la mano para llamar al camarero. Lo hizo con seguridad y con una cierta teatralidad, sabiendo que muchas de las miradas estaban puestas en ella; que la estaban mirando, que yo la estaba mirando. Y eso parecía excitarla más que cualquier trago.
    
    —Dos mojitos, porfa —le ...
    ... dijo al camarero sin ni siquiera mirar la carta.
    
    Luego se giró hacia mí y apoyó un codo sobre la mesa. Su mirada era directa, firme, como si supiera que llevaba ventaja.
    
    —Hora de empezar el juego, Julito.
    
    —¿Y cuáles son las reglas?
    
    Se mordió levemente el labio.
    
    —Eso lo irás descubriendo. De momento la única norma es decir la verdad. Y, si te niegas… reto.
    
    —¿Y tú?
    
    —Lo mismo. ¡Pero empiezo yo! —dijo, entrelazando los dedos y sonriendo como si se estuviera relamiendo por dentro.
    
    Asentí. Ya sin escapatoria ni red, dispuesto a jugar hasta el final. Virginia se inclinó hacia delante, el escote se pronunció aún más, y con voz baja, caliente, me disparó:
    
    —¿Has fantaseado alguna vez conmigo?
    
    El mundo se detuvo. Literalmente. El camarero podría habernos derramado los mojitos encima, un coche podría haberse estrellado contra el local, y yo no me habría dado cuenta. Mi garganta se cerró medio segundo. Mis ojos la buscaron, esperando alguna señal de broma. Pero no la encontré.
    
    Lo decía en serio.
    
    —Sí —contesté, sin rodeos. Porque era verdad. Y porque mentir a estas alturas habría sido ridículo.
    
    Virginia sonrió con los labios, pero no con los ojos. Los ojos se le oscurecieron un poco, como si algo se encendiera por dentro. Luego bajó la vista a su vaso, que acababan de dejar sobre la mesa, y dio un primer sorbo.
    
    —¿Muchas veces?
    
    —Más de las que debería.
    
    Asintió. Solo eso. Ni risa, ni burla, ni sorpresa. Solo una aceptación silenciosa. Como si lo ...
«12...678...19»