-
La sumisión de Claudia, Cap. 1
Fecha: 27/09/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: tripleG, Fuente: TodoRelatos
... justo donde las caderas empezaban a tirar hacia fuera partiendo de la estrechez de su cintura. Sintió que se movía detrás de ella, colocándose. Cuando sintió que la punta de la polla empezaba a entrar en ella, aquel primer contacto con su lenta y prolongada penetración la golpeó como una descarga eléctrica. Se estremeció violentamente. Parecía haber estado esperando aquello durante horas de tortura, a pesar de que sólo habían pasado unos minutos. Se tomó su tiempo, disfrutando de sentirla mientras se empujaba a sí mismo hasta el fondo. También disfrutó de sus gemidos y estremecimientos, mientras lo hacía. Cuando completó todo el camino, se inclinó hacia delante, dejando que el peso le llevara la polla sólo un poco más adentro. El cuerpo de ella se echó atrás mientras el de él avanzaba hasta que se consumió toda la holgura de los ligaduras de los tobillos. Se apoyó más pesadamente en ella y fue recompensado por un gemido largo y bajo. Las fosas nasales se le dilataron mientras la respiración se le aceleraba. Ella comenzó a retorcerse debajo de él, gimiendo con impaciencia, cuando él se quedó parado y no se movió durante un largo momento. Esa era una de las cosas que le gustaban de Red. Era inteligente, tenaz, competente y encantadora y, sin embargo, cuando la tenía así, completamente a su merced, por así decirlo, se convertía en algo más, en una hembra animal y lujuriosa, hambrienta sólo de follar y de que se la follaran. La transformación le resultaba impresionante ...
... algunas veces, sobre todo porque parecía que tenía que hacer muy poco para ponerla en esa situación. Se había preguntado al principio si era sólo porque había mantenido el celibato durante más de dos años, desde el bungaló... y el granero... pero había visto algunas señales de que aquel animal hembra lujurioso estaba en ella, incluso en aquel entonces. Así que... ¿era la respuesta a él y a su agresión? Así lo esperaba. Mientras tanto, tenía trabajo que hacer. Sin soltarle el cuerpo, ahora cálido y tembloroso bajo sus manos, se retiró poco a poco hasta la mitad del camino, y luego se estampó en ella de nuevo, ¡con fuerza y profundidad! Sintió que las ligaduras de los tobillos le tiraban minuciosamente cada vez más prietas a cada una de sus embestidas. Estaba bombeando con fuerza, casi expulsándole el aliento a cada golpe. Las piernas bien estiradas, bajo tensión. Se mantenía firmemente para él, como si todo lo que tenía por debajo de la cintura estuviera sujeto en un torno, lo que permitía que se la clavara aún más profundamente y con más dureza, y la sensación se hizo rápidamente abrumadora. Deseaba desesperadamente correrse, y sabía que si seguía así, lo haría, inevitablemente... y, sin embargo, justo en ese momento, deseó que nunca terminase. Arqueó la espalda, levantando la cabeza y los hombros de la cama brevemente antes de dejarse caer pesadamente. Luego lo hizo de nuevo. ¡Aquello era tan intenso que tenía que hacer ALGO! La respiración se había acoplado al ritmo de sus ...