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La sumisión de Claudia, Cap. 1
Fecha: 27/09/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: tripleG, Fuente: TodoRelatos
... embestidas, pero se hacía cada vez más dificultosa. Había ciertas pequeñas señales que hacía cuando no podía hablar. No creía que hiciera conscientemente la mayor parte de ellas, pero le ofrecían cierta información respecto a cómo se encontraba. En aquel preciso momento, tenía las manos apretadas con tanta fuerza que tenía los nudillos blancos, lo que significaba que ahora estaba muy cerca y acercándose con rapidez. Pero aquellos repetidos levantamientos y caídas de la parte superior del cuerpo eran algo totalmente nuevo. Parecían como signos de sufrimiento de algún tipo, pero si realmente ESTUVIERA sufriendo de alguna manera normalmente abriría bien las manos y retorcería los dedos, más o menos furiosamente según la cantidad de sufrimiento. Apretó los dientes y comenzó a bombear en ella cada vez con más fuerza. Respiró larga y ruidosamente por la nariz y trató de dejar salir todo en un largo y agudo chillido, pero la mordaza lo bloqueó y ahogó, por lo que pareció durar mucho, mucho tiempo. Él siguió empujando, concentrado ahora en su propio desahogo, espoleado por verla y tocarla y oírla y olerla mientras se corría. Para ella todo era una difusa neblina rosa hermosa, suave y cálida. No existía el tiempo, ni la gravedad. Se dio cuenta de que él debía haberse corrido cuando notó que le quitaba la mordaza, y se dio cuenta de cómo le faltaba el aire cuando le retiró el trapo que le rellenaba la boca. Aspiró larga y profundamente y lo dejó salir todo fuera con un suspiro ...
... de felicidad. Todavía había en ella una suave, cálida, difusa neblina rosa, pero el tiempo y la gravedad volvían lentamente. La tela anudada alrededor de los tobillos estaba tan tensa que Sam no pudo deshacer los nudos, pero estaba preparado. Pescó los vaqueros del suelo y rebuscó la navaja en el bolsillo. Era una navaja con una hoja de tres pulgadas con una punta estrecha y muy aguda. Abriéndola con una sola mano, cortó cuidadosamente hasta dejarle libres los tobillos. Las tiras de tela negra quedaron completamente estropeadas, pero tenía más. Aquella sábana negra que había comprado hoy proporcionaría muchas más tiras antes de tener que hacerse con otra. Cuando soltó los dos delgados tobillos, sus adorables piernas largas cayeron lánguidamente sobre la cama. Podría ser que le llevara un poco de tiempo antes de poder caminar con seguridad, pero iba a estar bien. Sacó el cojín cilíndrico de debajo de ella. Le había llevado algo de tiempo encontrar aquella cosa, pero había valido la pena, incluso aunque no volvieran a usarla nunca. Red rodó débilmente sobre la espalda, todavía con los ojos vendados, las muñecas todavía atadas detrás. Él sabía, de alguna manera, que estaba esperando que la besara. Lanzó la almohada a un lado y se inclinó sobre ella para darle un beso. Su boca, sus labios, eran suaves y flexibles, pero aún había un rastro de hambre en el beso. Se tumbó a su lado, apoyado en un codo, y empezó a acariciarle lentamente el cuerpo con la mano libre, maravillado ...