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La sumisión de Claudia, Cap. 1
Fecha: 27/09/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: tripleG, Fuente: TodoRelatos
... por la calidez y la suavidad de su piel. Le gustaba hacer eso. Ella se movió bajo su mano, ronroneó, y arqueó la espalda. Era otro de esos pequeños signos. Le cubrió un pecho con la mano, apretó ligeramente y tomó en la boca el pezón hinchado. El ronroneo se convirtió en un gemido. Sonriendo, la besó de nuevo. Hubo un poco más de hambre en el beso en esta ocasión, y se rio en voz baja para que pudiera oírle. ”¿Qué?” preguntó con una sonrisa perezosa. La mano aún le cubría el pecho, y ella lentamente arqueó la espalda de nuevo, empujando contra la mano. ”He creado un monstruo", le susurró al oído, imitando el acento de científico loco de una mala película de terror. Ella se rio con risa engreída, satisfecha de sí misma. ”Pensaba que TÚ eras el monstruo.” Su voz era un ronroneo gutural. "Yo soy la pobre, indefensa... ¿heroína? No parece la palabra correcta. Pero, ¿no era ese el nombre que usaban para referirse a la hermosa chica que el monstruo siempre estaba tratando de capturar? Pobre monstruo. Incluso cuando la capturaba, nunca conseguía ninguna diversión. Ahora TÚ, en cambio...” "Calla, Red." Le puso la mano suavemente sobre la boca. Su aliento, cálido y húmedo, le hacía cosquillas en la palma. “Capto la idea.” ”Mmmmm...” sonrió ella. “¿Cuándo pensabas terminar esto? Apenas puedo sentir las piernas, bestia.” ”¿En serio?” Deslizó la mano libre hacia abajo escurriéndola a través de los muslos. “Las siento muy bien, Red. Me parecen bastante bien.” ”Muy ...
... gracioso”, se rio alegremente. “Lo pagarás cuando esté suelta.” ”Bueno, entonces. “ La besó una vez más, de forma rápida. “Supongo que no te dejaré suelta durante un tiempo.” ” ¿Lo prometes?”, le provocó. ”Sólo tienes que esperar aquí,” le dijo, acariciándole el muslo. "Volveré.” Había hecho una gran cantidad de compras aquella mañana, y algunas de sus adquisiciones aún estaban escondidas en un armario de la cocina, ocultas en una bolsa. Le había parecido el lugar más seguro. Red no parecía prestar demasiada atención a la cocina. Tenía unas pocas ollas y sartenes, un juego de platos y un surtido de cubiertos, pero cuando se había asomado por primera vez a la nevera le había sorprendido encontrarla casi vacía. El congelador, por otro lado, estaba atestado de comida congelada. Supuso que utilizaba mucho el microondas. Desde entonces, había estado en todas las tiendas de comestibles, comparando precios y calidades. Ahora, la nevera estaba bien abastecida, y todas las noches hasta el momento había cocinado comida para ellos dos. Tenía algo especial planeado para aquella noche, pero lo primero era lo primero. Cogió la bolsa y la colocó sobre el mostrador. Metió la mano, rebuscó hasta que encontró lo que buscaba: un par de esposas de acero inoxidable brillante. No eran del tipo robusto usado por la policía. De hecho, parecían casi frágiles, como joyas exóticas, pero las había probado y estaba seguro de que iban a reducir bastante adecuadamente la movilidad de Red. Silbando ...