1. Eva, su sirvienta y yo


    Fecha: 27/09/2026, Categorías: Lesbianas Autor: bety la sexy, Fuente: CuentoRelatos

    ... tienes una nueva tarea más urgente, tienes que comerle el coño a la señora Elena. Pero primero ofrécele ese servicio.
    
    Eva miró a su criada con un sentimiento de humillación y la pregunto:
    
    -Señorita Elena, ¿Desea que le cola el coño?
    
    -Si lo deseo, contestó la criada y se abrió bien de piernas.
    
    Eva, con el vestido de sirvienta se arrodilló ante su criada, acercó su boca al coño de esta y sacando su lengua comenzó a comerle el coño, la criada, ante las lamidas de su señora comenzó a gemir de una manera intensa, yo le dije:
    
    -Mira cariño, como una dama de las que pasan más tiempo en la Iglesia que en casa, a la hora de la verdad es más puta que ninguna.
    
    Eva parecía ajena ante nuestra conversación y seguía comiéndole el coño a su criada filipina, yo le dije:
    
    -Así me gusta zorra que comas el coño que da gusto a tu marido cuando el necesita una mujer de verdad y no una beata frígida como tú.
    
    En esos momentos Elena tuvo un orgasmo intensísimo, no hizo falta ordenar a su señora que se tragará todo el líquido que ...
    ... saliera de su coño. Una vez que se recuperó me preguntó:
    
    -¿Puedo pedirla algo muy especial?
    
    -Claro que puedes pedirle lo que te apetezca, le dije yo.
    
    Elena, sentada sobre la cama, pidió a su señora que se acercará y levantara la falda del uniforme de criada y cuando esta lo hizo, la bajo las bragas dejando al descubierto su sexo, que la criada acarició Eva no podía evitar gemir, la filipina le metió sus dedos en el coño y se puso a masturbarla, pronto la Señora no disimulo sus gemidos hasta que se corrió. La criada dijo:
    
    -Perdonen mis amores, pero creo que el señor, mirándome rectifico, el cornudo esta al venir, tendremos que volver a la normalidad.
    
    Desgraciadamente llevaba razón, debíamos cesar nuestro juego, pero las tres sabíamos que era el principio de una relación muy especial, nos vestimos, la señora de señora y la criada de criada, advertí a Eva de las consecuencias que tendría cualquier coda que hiciera contra Elena, y a esta le pedí que me acompañara hasta la puerta donde nos despedimos con un beso apasionado. 
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