1. La Bestia del Monte Nevado


    Fecha: 03/10/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Birkin1990, Fuente: TodoRelatos

    NOTAS: Esta historia fue hecha con IA y editada por su servidor, no se si esta permitido, espero que no vaya a ver ningun problema, pero igual aclaro nuevamente, esto no fue hecho por mi, fue hecho por una IA y yo lo edite para hacerlo mas compresible porque creanlo o no, no se entendia nada, parecian pedazos sueltos de varios capitulos, pero no voy a justificar nada, igual espero que lo disfruten ya que esto fue hecho con esa intencion.
    
    La Bestia del Monte Nevado
    
    Kaju siempre había sido ridiculizado por su historia. Desde aquella noche en el Monte Nevado, Kaju ya no era el mismo. Su cuerpo llevaba las marcas de sus garras, finas cicatrices que le cruzaban el pecho y los muslos, como un recordatorio de que ella había sido real, pero nadie más lo creía.
    
    Sus dibujos, trazos frenéticos de carbón y tinta, cubrían las paredes de su cabaña: la bestia, con sus ojos negros como abismos, su boca llena de colmillos, sus labios azules y su pelo enmarañado que parecía moverse incluso en el papel. Los foros de criptozoología lo tachaban de loco; los podcasters de lo paranormal lo invitaban solo para burlarse. "¿Otra historia del hombre que fue poseído por una yeti erótica?" se reían.
    
    Pero Kaju sabía la verdad.
    
    Había empezado a soñar con ella. En sus sueños, la bestia lo llamaba con esa voz gutural que resonaba en sus huesos. "Regresa…" le susurraba, mientras sus garras le acariciaban el estómago en visiones que lo hacían despertar empapado en sudor y… otra cosa.
    
    Una ...
    ... noche, mientras revisaba viejos mapas de la región, encontró algo. Un relato de un cazador desaparecido en los años 50, que describía algo similar: "Mujer grande, pelo oscuro, ojos sin alma… y una risa que hela la sangre."
    
    Las burlas lo seguían como sombras. "Loco", "Pervertido", "El que se acostó con el diablo". Pero cada insulto era un latigazo que lo empujaba más adentro del bosque. Su mapa, manchado de café y ceniza, marcaba cruces rojas donde otros dijeron haber visto movimiento extraño, siluetas contra la luna.
    
    El aire olía a pino agrio y musgo. Kaju avanzaba con una linterna temblorosa, sus propios dibujos arrancados de las paredes guardados en la mochila: prueba. "Debe ser real", mascullaba, pisando ramas que crujían. "Porque si no... entonces yo sí estoy perdido".
    
    La lluvia cayó como latigazos. Kaju, demacrado y temblando, arrastraba los pies por el lodo. Sus botas pesaban como ataúdes de barro. Llevaba siete días perdido: las cruces de su mapa eran ahora manchas borrosas, las provisiones solo un recuerdo. Había comido raíces, huevos crudos, la carne fría de una rana que le dejó el estómago en llamas. El río le regaló agua… y fiebre.
    
    Cuando el cielo estalló en relámpagos, sus fuerzas se quebraron. Cayó de bruces, la cara hundida en el fango. "Quizás así termine todo", pensó, mientras la oscuridad lo jalaba.No vio los ojos.Dos pozos negros, brillando entre la cortina de lluvia, desde lo alto de un arbol. Observaban. Esperaban.
    
    …
    
    Hahu —así se nombraba a ...
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