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La Bestia del Monte Nevado
Fecha: 03/10/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Birkin1990, Fuente: TodoRelatos
... intrusivo. Hahu olió su propio dedo después, memorizando el aroma a sudor, enfermedad y… hombre. Mientras la olla de barro burbujeaba, Hahu inclinó su cabeza hacia el cuello de Kaju. Su aliento, caliente y cargado de feromonas bestiales, hizo que el humano se estremeciera incluso en su sueño febril. —Tú… mío— susurró, frotando sus labios azules contra su oreja. —Te curaré. Luego… te usaré.— La sopa de quinua y calabaza esperaba. Pero Hahu no tenía prisa. La fiebre sería lo primero en caer. La cueva se convirtió en un útero de piedra y sombras. Hahu, con movimientos que desafiaban su tamaño, levantó la cabeza de Kaju sobre su muslo peludo. Con los dedos-garra, abrió su boca inconsciente y depositó el bocado masticado: quinua dulce, calabaza tierna, todo reducido a una pasta tibia por sus colmillos. Kaju tragó por reflejo, la garganta palpitando como un pajarillo atrapado. El té siguió—infusión de corteza de sauce y menta silvestre—que Hahu escupió en su boca gota a gota. Un acto primal, húmedo, que hubiera repelido a cualquier humano... pero aquí, en la penumbra, sonaba a ceremonia antigua. Cuando el último bocado fue ingerido, Hahu alimentó las llamas. Leños crujieron, lanzando chispas como luciérnagas rojas. Luego, se envolvió en mantas de piel de oso y arrastró a Kaju contra su torso. Su pelaje, denso y caliente como brasas cubiertas de ceniza, selló cada espacio entre ellos. La fiebre del hombre chocó contra el calor bestial—dos incendios dialogando bajo la ...
... piel. Su garra no descansó. Mientras la tormenta azotaba la entrada de la cueva, Hahu repitió el recorrido sagrado de su inspección: Párpados, "Duerme", ordenó al frotarlos. Labios: "Callarás cuando yo ordene", susurró al pasar un dedo. Pezones: Los pellizcó suavemente hasta endurecerlos como piedritas. Kaju gimió, sudando. Cicatrices: Las lamió, largas lengüetadas ásperas que hicieron retorcerse al hombre. "Mías", gruñó. Entre las piernas: Ahora su pene, tibio y medio erecto, recibió un apretón que lo hizo saltar. Hahu resopló satisfecha. "Aún vives aquí, pequeño fuego." El viento aulló como un lobo herido. Hahu enterró el rostro en el cuello de Kaju, inhalando su olor—a enfermedad, a sopa de quinua, a hombre enfermo. Cuando Kaju abrió los ojos, la oscuridad era absoluta, pero el calor lo envolvía como un segundo pellejo. Sintió antes que vio: ·Los brazos peludos y gruesos que lo aprisionaban contra un pecho que subía y bajaba con respiraciones lentas. ·El olor a tierra mojada, humo y algo salvaje, dulzón, que le llenaba las fosas nasales: el aroma de ella. ·El aliento cálido rozando su frente, constante como el rumor de un río subterráneo. Sin pensarlo, su mano temblorosa se extendió. Tocó: La mata de pelo enredado que cubría su costado. La piel curtida bajo el pelaje, caliente como piedra al sol. El contorno de unos labios azules, inmóviles en el sueño. Enterró la cara en su cuello, olfateando con desesperación. "Real. Viva. Mía". —Tranquilo... ...