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Secretos Ocultos: Mi Esposa, Mi Sobrino y Su Madre
Fecha: 03/10/2026, Categorías: Dominación / BDSM Incesto Intercambios Autor: lordlunatico, Fuente: SexoSinTabues30
... de manera que parecía que la abrazaba. Mi esposa parecía no incomodarse. Rebeca y Nestor, mientras tanto, se mantenían ocupados jugando y nadando en el agua. La tarde pasó rápidamente, y el sol comenzó a ponerse, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y rosados. Regresamos a la casa, todos nos cambiamos. Mi esposa se puso un vestido blanco con puntos negros, y Rebeca, mi cuñada, se puso una mini falda de mezclilla blanca y una blusa azul. Entre Luis y Nestor prendieron una fogata mientras Rebeca, mi esposa y yo preparábamos unas carnes en un asador. La noche avanzaba y la atmósfera se volvió más relajada y cálida. Saqué unas cervezas y, mientras comíamos y bebíamos, charlábamos alrededor de la fogata. En un momento, mi esposa, que estaba sentada a mi lado, se levantó y se sentó al lado de Luis. —Mira, pruébalo —dijo ella mientras le ofrecía un pedazo de carne. —Wow, sabe muy bien. Está delicioso —respondió Luis. —En serio, me alegra escucharlo. Yo lo preparé —dijo mi esposa, quedándose a su lado sentada. Se notaba que a mi esposa ya le estaba dando efecto las cervezas. Mientras avanzaba la convivencia, noté cómo Luis puso su mano en la rodilla de mi esposa. Pasados unos minutos, ya la había bajado a su pierna, acariciándola de forma lenta pero cariñosa. La situación me hizo sentir incómodo, pero traté de mantener la calma pensando que su sobrino dejaba de pensar mal me dije a mí mismo. Después de un rato, Rebeca bostezó y dijo: —Creo que es hora de ...
... que todos descansemos un poco. Ha sido un día largo y mañana podemos seguir disfrutando del lago. Nestor asintió y añadió: —Sí, estoy un poco cansado. Vamos a descansar. Me levanté y dije: —Buena idea. Vamos a dormir. Rebeca y Nestor se retiraron a sus habitaciones. Ana y Luis, que estaban absortos en su conversación, se quedaron un poco más en la sala. Decidí retirarme a mi habitación ya que, por alguna razón, me incomodaba ver a mi esposa tan cercana a su sobrino. Me disponía a dormir cuando me dieron ganas de orinar por haber bebido cerveza. Me levanté y salí silenciosamente de mi habitación para no despertar a Rebeca o a mi hijo. Mientras caminaba por el pasillo en dirección al baño, vi la puerta entreabierta de la sala. Por curiosidad, me acerqué para ver qué estaba haciendo mi esposa. Lo que vi me dejó sin aliento. Luis estaba en el sofá sentado con su pantalón abajo, con ambas manos estiradas y apoyadas en el respaldo del sofá. Mi esposa estaba arrodillada entre las piernas de Luis, con su cabeza subiendo y bajando, haciendo sexo oral a Luis. Ella chupaba y lamía su pene con satisfacción, sus labios rodeando el miembro de Luis mientras sus manos acariciaban suavemente sus testículos. Los gemidos de placer de Luis llenaban el aire, y la escena era tan lasciva que sentí una mezcla de shock, ira y, sorprendentemente, excitación. Vi cómo mi esposa aumentaba el ritmo, su boca trabajando con destreza mientras sus manos se movían en sincronía. —Más ...