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Secretos Ocultos: Mi Esposa, Mi Sobrino y Su Madre
Fecha: 03/10/2026, Categorías: Dominación / BDSM Incesto Intercambios Autor: lordlunatico, Fuente: SexoSinTabues30
... excitado, comenzó a moverse detrás de ella, colocó sus manos en las caderas de mi esposa, guiando cada embestida. —Así, tía, así —gemía Luis, sus movimientos se volvieron más rápidos y profundos. —Más fuerte, amor, más fuerte —suplicaba mi esposa, su voz llena de deseo. Luis obedeció, sus embestidas se volvieron más intensas, el sonido de sus cuerpos chocando llenaba la sala. Mi esposa gemía y jadeaba, su placer era evidente. —Voy a correrme, tía —dijo Luis, su voz tensa por el esfuerzo. —Córrete dentro de mí, amor —respondió mi esposa, sus movimientos se volvieron más desesperados, buscando su propio clímax. Luis se tensó de placer y se liberó dentro de mi esposa. Ella comenzó a temblar de placer después de un momento. Mi esposa se levantó, dejando salir el pene de Luis, y dijo: —Sobrino tan malo tengo. Dejaste la vagina de tu tía repleta de tu semen —dijo mi esposa, dejando ver cómo escurría el semen de Luis de su vagina. Decidí retirarme silenciosamente. ¿Cómo había pasado esto? ¿Qué pasará con nuestro matrimonio? ¿Y por qué sentía una extraña atracción hacia la escena que acababa de presenciar? No podía dormir. Más tarde, mi esposa entró a la habitación. —Te hacía ya dormido —me dijo. —No he podido dormir —le respondí. —¿Y eso? —me preguntó nerviosa. —Creo que bebí de más —respondí, mintiendo para no levantar sospechas. —Bueno, me daré un baño. Trata de dormir —me dijo mi esposa. Una vez salió de bañarse, se metió a la cama y ...
... se quedó profundamente dormida. A la mañana siguiente, me desperté temprano, incapaz de dormir. Me senté en la cocina, tomando una taza de café, mientras trataba de ordenar mis pensamientos. Mi esposa bajó sonriendo y actuando como si nada hubiera pasado. —Buenos días —dijo mi esposa, besándome en la mejilla. —Buenos días —respondí, forzando una sonrisa. Más tarde, todos despertaron. Desayunamos juntos, y noté que mi esposa y Luis se veían más cercanos y cariñosos. Pero ya me daba igual; yo ya sabía que me había sido infiel con su propio sobrino. Por la tarde, regresamos. Dejamos a Rebeca y a Luis en su casa y luego volvimos a la nuestra. Durante el viaje de regreso, no pude evitar pensar en lo que había visto. La escena se repetía una y otra vez en mi mente, y aunque sentía una mezcla de ira y dolor, después de darle muchas vueltas decidí que no le reclamaría nada a Ana pensando que el alcohol había sido el detonante de lo sucedido. Pasaron los días, y la vida pareció volver a la normalidad. Ana y yo seguíamos con nuestra rutina diaria, pero yo sabía que algo había cambiado. Una noche, mientras Ana dormía, decidí revisar su teléfono móvil. Sabía que era una invasión a su privacidad, pero necesitaba respuestas. Encontré mensajes de texto y conversaciones que confirmaban mis sospechas: mi esposa y Luis habían estado viéndose a escondidas en hoteles los cuales pagaba mi esposa. En ese momento pasó por mi mente terminar esto y que lo mejor era dejarla y pedirle ...