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Secretos Ocultos: Mi Esposa, Mi Sobrino y Su Madre
Fecha: 03/10/2026, Categorías: Dominación / BDSM Incesto Intercambios Autor: lordlunatico, Fuente: SexoSinTabues30
... el divorcio. Decidí reflexionar y pensar con calma las cosas. Mientras tanto, un día Nestor, mi hijo, se había quedado de ver con su tía Rebeca y su primo Luis. Lo habían invitado a ir con ellos a un musical. Por la noche, iba de camino para recogerlo. Al llegar, toqué la puerta y mi hijo fue el que me abrió, sorprendido. Le pregunté dónde estaba su tía. —No sé —respondió Nestor, encogiéndose de hombros. En ese momento, Luis salió de su habitación y me dijo que me quedara jugando. «Bueno, vamos a esperarla» le dije. «Vale, subiré para seguir jugando» me dijo mi hijo. «De acuerdo» respondí. Me acerqué a la cocina para servirme un vaso de agua. Al acercarme, reconocí las voces de Luis y Rebeca que provenían de la zotehuela. Me asomé por la puerta corrediza de vidrio y vi a Luis sosteniendo a Rebeca en una posición comprometedora. Rebeca estaba de rodillas sobre una silla, vestida con un mini vestido con un escote en forma de V, el vestido lo tenía levantado hasta la cintura. Luis estaba detrás de Rebeca, con sus manos en sus caderas, y parecía estar penetrándola. Rebeca gemía de placer, con su cabeza echada hacia atrás, sus manos se aferraron al respaldo de la silla. —Luis, vámonos a la habitación —dijo Rebeca, jadeando. —Espérate, mamá. No quiero parar —respondió Luis, con la voz entrecortada por el esfuerzo. —Quedó en venir el papá de Nestor y no ha de tardar —dijo Rebeca, preocupada. —No creo que llegue aún —respondió Luis, sin dejar de moverse. —Y ...
... si Nestor nos ve —insistió Rebeca. —No te preocupes por eso, mamá. Lo dejé jugando en mi habitación. Vamos, tenemos tiempo —dijo Luis, acelerando el ritmo de sus embestidas. —Luis, por favor —suplicó Rebeca, pero sus palabras eran más de excitación que de preocupación. Sus cuerpos chocando y sus gemidos de Rebeca provocaban que sintiera un escalofrío recorrer mi espalda al ver como disfrutaba siendo penetrada por su hijo, pero no podía dejar de mirar. —Vamos, Luis, empuja más fuerte —comenzó a decirle Rebeca a Luis—. ¡Así! Más fuerte —repetía constantemente Rebeca. —Eres una puta, mamá. Te encanta que te folle —dijo Luis, con una voz dominante. —Sí, hijo. Soy tu puta. Fóllame más fuerte —respondió Rebeca, su voz llena de lujuria. Luis sonrió y aumentó el ritmo, sus embestidas se volvieron más brutales. Rebeca gemía de placer, sus manos apretando el respaldo de la silla. —Te gusta que te humille, ¿verdad, mamá? —dijo Luis, con una sonrisa malvada. —Sí, hijo. Me encanta que me humilles —respondió Rebeca, su voz entrecortada por el placer. Luis se inclinó hacia adelante, tomó y jalo con fuerza a su madre del cabello y le comenzó a dar unas cachetadas mientras la follaba con rudeza. —Eres una zorra, mamá. Una zorra que necesita ser follada. Rebeca gimió de placer, sus movimientos se volvieron más desesperados. —Voy a correrme, mamá —dijo Luis, su voz tensa por el esfuerzo. —Córrete dentro de mí, amor —respondió Rebeca, sus movimientos se ...