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La mejor amiga de mi esposa
Fecha: 05/10/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Pedro, Fuente: CuentoRelatos
... ¿no crees? La miré extrañado. Temía que me hubiese descubierto, pero intenté disimular. ―¿Qué te pasa? ¿Te he hecho algo? Laura estaba sólo con el albornoz de baño, y sacó de su bolsillo mi pequeña cámara. El mundo cayó a mis pies. Tartamudeé. ―Eh, verás, esto, no es lo que piensas, te lo explico… ―Soy toda oídos, puedes empezar a explicarlo, o tal vez, se lo explicas a Cris también, porque no creo que quisieras filmar a tu mujer, ¿verdad? A ella la puedes ver siempre que quieras. No sabía que decirle. Me había pillado y si se lo contaba a Cristina tendría un problema serio. No tenía demasiadas opciones, así que intenté solucionarlo de la mejor manera que pude. ―Reconozco que quería verte mientras te duchabas. Era un pensamiento inocente, sólo verte desnuda. Me gustas mucho y sólo puedo decir que lo siento. Te daré todas las imágenes, o las eliminamos los dos juntos, pero por favor, no se lo cuentes a Cris. Mostraba una cínica sonrisa. Veía que mi matrimonio se desmoronaba por momentos. Conocía bien a mi esposa, y jamás me habría perdonado esto, y menos, con su mejor amiga. ―Enséñame lo que has grabado, me pidió Cabizbajo ambos fuimos al ordenador y le mostré las imágenes. Se la veía en la ducha, con todo lujo de detalles. ―¿Te das cuenta que no es justo lo que has hecho? Preguntó. ―Lo sé, y lo siento. Eres la mejor amiga de Cris y aunque no lo fueras, no es ético lo que acabo de hacer contigo y lo que acabo de hacerle a ...
... ella. ―Efectivamente, no es ético, pero, sobre todo, no es justo. ―Te pediría que no dijeses nada a Cris. ―Olvida a Cris ahora. Digo que no es justo, porque tú me has visto desnuda a mí, y yo no te he visto desnudo a ti. ―¿Perdón? No te entiendo, le dije. ―Pues que para que esto sea justo, quiero verte desnudo. Sentí sensaciones contrapuestas. En un primer momento cierta parte de humillación para transformarse en alivio. Si hacía eso, no contaría nada a Cris, y salvaría mi matrimonio. En realidad, nunca me había importado que me vieran desnudo, aunque no hiciera alarde de ello. ―¿Quieres verme desnudo? ―Vamos a tu habitación, y desnúdate para mí. ―Me parece justo, le respondí mientras me dirigía a la habitación de matrimonio, mientras una sensación de alivio recorría mi cuerpo. En principio eso significaba que no diría nada a Cris. Llegamos allí. Ella se situó enfrente de mí y me miró fijamente. Desabotoné mi camisa azul y me quité los pantalones tejanos que llevaba puestos. Quedándome sólo con mis calzoncillos. ―Quítate todo, quiero verte bien, igual que tú me has visto a mí. Sin reparos, me quedé totalmente desnudo delante de ella. ―Ahora estamos en paz, me dijo. ―No del todo. Yo te he visto desnuda a través del ordenador y tú a mí en vivo. Hay diferencias, ¿no crees? Sólo quería ganar la posición y evitar que mi mujer se enterara, pero su respuesta volvió a dejarme desconcertado. ―¿Te gustaría verme desnuda ahora? Sabes que eres casado, que ...