1. La mejor amiga de mi esposa


    Fecha: 05/10/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Pedro, Fuente: CuentoRelatos

    ... contrayéndolo, mientras que con mi lengua le hacía un suave masaje a su clítoris. Notaba como la piel de mi dedo, incluso la de la parte de la mano que pegaba con ella se arrugaba por la humedad que producía.
    
    Laura comenzó a estremecerse, a gemir, hasta que terminó quedándose quieta fruto del orgasmo que acababa de disfrutar.
    
    Yo seguía muy empalmado. Ella me miró con ojos tiernos, con una ligera sonrisa.
    
    ―¿Sabes? Llevaba mucho tiempo sin estar con un tío. Desde que me separé no he estado con ningún otro hombre y me alegro que hayas sido tú quien me haya reestrenado.
    
    ―Mira como me tienes, le dije dirigiendo la mirada hacia mi polla que seguía en plena forma, a punto de reventar.
    
    ―Habrá que hacer algo. No vas a quedarte así.
    
    De nuevo volvió hacia mi polla y la metió en su boca. Temí correrme así que la aparté y le expliqué que quería tomarla.
    
    ―Soy toda tuya, haz lo que desees conmigo.
    
    Le separé las piernas, en posición tradicional. Me coloqué encima de ella e introduje mi miembro. No me costó nada puesto que estaba empapada y mi polla encontró rápidamente el camino de su coño.
    
    Me agarró fuertemente mi culo. Yo besé su cuello y sus tetas. Sus piernas se cruzaron a mi espalda.
    
    Intentaba mirarla, aguantar mi orgasmo. De repente ella se levantó y se colocó a cuatro patas.
    
    ―Métemela por detrás, pero por mi coño. No quiero sexo anal y dame unos azotes en el culo mientras lo ...
    ... haces. Siempre te imaginé haciéndome eso.
    
    Era algo que hacía con mi mujer y supongo que ella se lo había contado. Así que hice lo que me pidió. Comencé a cabalgar sobre ella y le daba unas cachetadas en el culo. Ella estaba muy excitada y yo también, pero me excitaba más verla de frente mientras le hacía el amos.
    
    De nuevo volvió a colocarse en la misma posición y le introduje mi pene de nuevo. Ella volvió a agarrarme. Me excitaba ver sus ojos azules mirándome de aquella forma y sus tetas que se acercaban a mi boca mientras se movía lascivamente. Me tenía sujeto con sus piernas. Estábamos fundidos el uno en el otro.
    
    Notaba que mi calentura llegaba a más. Estaba a punto de explotar.
    
    ―Cielo, voy a correrme. Déjame salir cuando llegue, que no me he puesto preservativo.
    
    Ella me agarró con más fuerza aún.
    
    ―No te voy a soltar. Después de tantos años esperando esto, no voy a permitir que tu semen quede fuera.
    
    ―¿Tomas algún anticonceptivo?
    
    ―No, pero nunca me he quedado preñada, así que no te preocupes. Descarga dentro de mí.
    
    En pocos segundos, inundé la cavidad de Laura. Me quedé tumbado mientras llegaba el momento de los remordimientos.
    
    ―No diré nada a Cris, pero quiero que sepas que siento algo especial por ti. Si decides dejarla, podemos estar juntos.
    
    Mi cabeza estaba hecha un lío, pero no quería dejar a mi mujer, de momento no. Ella era mi vida mientras que Laura sólo una aventura. 
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