1. La alquilo de día y la cojo para mí en las noches


    Fecha: 05/10/2026, Categorías: Incesto Sexo en Grupo Sexo con Maduras Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30

    ... comprendía.
    
    Me asusté. Pensé en irme. Pensé, incluso, en disculparme por haberle respondido.
    
    Y me dieron ganas de orinar. Así, simple y animal. Como quien siente de pronto que ha perdido el control sobre su propio cuerpo.
    
    Gregor me miró de nuevo. Esta vez con un dejo de compasión en la mirada.
    
    —Tranquilo, Gustavo —dijo, con voz tan suave que apenas rozó el aire entre nosotros—. Aquí, todos tuvimos una primera vez.
    
    Gregor se acomodó, con un movimiento suave, como si estuviera acostumbrado a tomarse su tiempo, sin prisa. Su mirada se desvió hacia la escena que aún seguía desplegándose ante nosotros. La niña de la miel, ahora recibiendo la atención del tercero de los hombres, se movía de manera tan fluida, tan natural, que parecía que su cuerpo ya era parte de la atmósfera misma.
    
    Él observaba todo esto con una calma que me desarmaba.
    
    —Llevo viniendo aquí… mucho tiempo, Gustavo —dijo, después de un largo trago de whisky, mirando la copa como si la bebida fuera lo único que lo anclara al mundo exterior—. Más de diez años, quizás.
    
    Puso el vaso en una mesa que estaba junto a nosotros y se recostó un poco hacia atrás, sin apartar la vista del salón.
    
    —Soy amigo cercano del dueño —continuó, con una sonrisa leve, casi nostálgica—. Hemos tenido nuestros desacuerdos, claro, pero hay una especie de… hermandad que se forma, ya sabes, con el tiempo. Este lugar no es solo un refugio para los clientes, también lo es para aquellos que hemos aprendido a ver las ...
    ... cosas desde otro ángulo.
    
    Sus ojos se movieron lentamente hacia la figura de la niña bañada en miel, y luego la señaló con un gesto de cabeza, como quien señala una pieza de un rompecabezas en el que ha participado.
    
    —Ella es parte de todo esto —dijo sin mucha emoción en su voz, pero con una seguridad aplastante—. Pero yo ya no participo de esas cosas, no como antes, al menos. Yo solo vengo a observar. A ver cómo todo sigue funcionando. Soy testigo, más que actor, ahora.
    
    Me quedé en silencio, observando cómo sus palabras se deslizaban con naturalidad. No tenía prisa por explicarse, pero su tono era claro. Era un hombre que había dejado de buscar. Ya había visto, experimentado, y ahora, lo que quedaba era la observación.
    
    —Me alegro de haber podido conocer este lugar —dijo, con una sonrisa que rozaba la nostalgia—. Es un cambio de ritmo agradable respecto a la cotidianidad. Los eventos habituales. Este lugar te… te sacude de tu vida diaria, te pone en otro estado. Te permite ver lo que normalmente no podrías. Y lo impresionante, Gustavo, es que todo aquí está orquestado, todo está bajo control. La gente piensa que esto es caos, pero no lo es. Es un espectáculo controlado, una danza que no cualquiera puede bailar.
    
    Gregor no necesitaba mirarme para saber lo que yo era. Lo había deducido, quizás por mi ropa, mi postura o el modo torpe en que mis ojos intentaban abarcarlo todo sin detenerse demasiado en nada. Yo era un trabajador. Uno de tantos. Lo sabía, y aun así, me ...
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