1. Gunilda, mi médico hetero y mi amor (parte 1)


    Fecha: 09/10/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Amorclandestino, Fuente: CuentoRelatos

    ... a la realidad. «Es hetero, no va a pasar nada, soñar es gratis», repiten sin cesar las voces en mi interior.
    
    Transcurridos unos minutos, habiéndome secado bien, unto mi cuerpo entero con loción corporal de perfume de rosas rojas. No acostumbro a perfumarme, pero en esta ocasión, siento un irrefrenable instinto de hacerlo. Ya inconscientemente, he elegido el champú, el gel y el suavizante que tengo con un aroma más llamativo para ducharme y ahora al salir de la ducha estoy untando mi cuerpo entero también con un delicioso aroma.
    
    Entonces me visto. Me pongo un conjunto de ropa interior granate y un vestido floreado del mismo color que la ropa interior. Un vestido de manga larga, sencillo y elegante al mismo tiempo, se me ha encogido un poco de ponerlo en un programa equivocado en la lavadora, aunque me queda incluso mejor y más ajustado a mi fina figura. De calzado me pongo unas sandalias negras de plataforma y de accesorios me pongo un bonito conjunto de unos pendientes, unas pulseras y un collar plateados.
    
    Me recojo bien mi largo y lacio cabello castaño con una coleta, no me complico en absoluto. No me maquillo, detesto profundamente el maquillaje. Me pongo las gafas. Abro el cajón con los pocas fragancias que tengo y tomo una con un frasco rojo intenso en forma de corazón. Me rocío bastante perfume en las muñecas, las manos, el cuello e incluso en el cabello.
    
    Me estoy sorprendiendo a mí misma, no me reconozco perfumándome de esta manera. Me paro a pensar por un ...
    ... instante. «¿Qué estás haciendo, Clío? ¿Qué pretendes? No va a pasar nada, no vas a conseguir seducirla, por muy separada que esté es hetero, le gustan los hombres y solo los hombres, no hay más», me repiten las incesantes voces de mi diálogo interno. Racionalmente tengo más que claro lo que hay, el «no» ya lo tengo y que lo que siento por ella no pasará de un amor platónico ya lo tengo más que claro y asumido (o eso creo), aunque mi cuerpo y mi instinto actúan de otra manera.
    
    Ya preparada para la ocasión, tomo mi chupa negra de cuero y mi bolso del mismo color con el monedero y las llaves y me dispongo a salir de casa, rumbo a la estación de tren.
    
    El viaje transcurre de fábula. Me encanta recorrer nuevas líneas ferroviarias, así como preciosos lugares donde nunca antes había estado. Sintiéndome más y más cerca de mi amor. En cuanto llego a la ciudad donde reside Gunilda y miro el mar, las preciosas vistas de la playa, de las espectaculares ruinas romanas, del casco antiguo y de toda la ciudad, un nudo en la garganta se apodera de mí y mis ojos empiezan a derramar lágrimas. La he echado realmente de menos.
    
    Bajo del tren y me dispongo a hacer la obligada subida que me llevará a la ciudad, hasta que llego al casco antiguo. Había estado en lugares cercanos de la provincia, sí, pero nunca en la ciudad, que es capital de la misma. Alucino con la belleza de las calles que recorro y pienso más y más en Gunilda. Me cuesta horrores dejar de llorar. Siento demasiadas cosas por ...
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